Por: Henry Córdova Bran
Hace unos días
vi una publicación en redes sociales con una foto en la que se veía un cartel
colocado en el monumento central de la plazuela Merino en Piura, donde se leía
una frase: Keiko asesina. La foto me remontó hacia algunos años atrás y me
recordó, no tan viejas jornadas de lucha en Piura, precisamente en mi querida
plazuela Merino. Como no era para menos, comenté la foto animando esa actitud
rebelde de quienes hoy jóvenes siguen levantando su voz ante lo que vivimos en
el país. Sin embargo, ese comentario suscitó un comentario de respuesta que
lanzaba una pregunta “¿a ver dime, a quién ha matado Keiko?” Y comentarios que
cuestionan también a quienes elaboraron ese cartel.
La pregunta es válida y merece respuesta. En efecto, cualquier persona, fujimorista o no podría rechazar la acusación contundente del cartel. Keiko asesina, pues la señora, hasta ahora en la justicia ordinaria ha sido acusada de algunas cosas pero que yo sepa no de asesinato, como sí lo estuvo su padre directamente acusado y sentenciado por la justicia peruana por delitos de lesa humanidad, es decir por asesinato de personas dentro de una política de gobierno, de su gobierno, del cual, por cierto, la señora Fujimori también fue parte como primera dama. Pero, en fin, si estaba enterada o no de esa política entra al terreno de la especulación sobre la que cada persona puede tener su propia opinión.
Keiko asesina ¿es
una definición antojadiza? Excesiva desde quienes nos consideramos
antifujimoristas y antikeikistas. Yo digo que no, que es una frase que se
justifica desde la indignación ciudadana y válida como consigna para rechazar a
una persona que le ha hecho y le hace mucho daño al Perú.
Podría decir que
en principio Keiko asesinó mi ilusión y la de millones de peruanos y peruanas de
verla derrotada por cuarta vez. Una asesina de la ilusión como la canción de
Leuzemia, El asesino de la ilusión que se dice hace referencia a Alberto
Fujimori, padre de la señora Keiko. Pero no porque haya ganado después de tres
derrotas y esto se diga por pura piconería, sino porque muchos estamos convencidos
que no se ganó en buena lid electoral. Y eso lo sabemos ahora que cada vez
queda más claro con las informaciones de cómo se tejió una red en toda América Latina
para que las elecciones estratégicas que se llevarían a cabo este año en Perú,
Colombia y Brasil se pusiera a disposición todo un aparato tecnológico urdido
desde EEUU y los operadores de derecha en estos países para alterar y
teledirigir la opinión pública con fines electorales. Quedó claro con las
elecciones de Perú y Colombia, próximas entre ellas y que tras el arresto de
Cerimedo en Bolivia supimos cómo funcionaba esto. Los viejos fraudes del siglo
XX eran obsoletos y nuestras legislaciones no estaban preparadas para esto. Afortunadamente,
Brasil tuvo tiempo para entenderlo y contrarrestarlo y aquí seguimos festejando
el triunfo de Lula, sobre el que nos referiremos en otro video.
En fin, millones podríamos decir también que la señora asesinó la escasa democracia que teníamos en el país, esa que habíamos recuperado tras casi una década de dictadura cívico-militar que su padre y ella misma como parte de esa dictadura, instauraron en el Perú dejando un saldo asqueroso de violación de derechos humanos y corrupción de todo el aparato estatal. Y este esquema lo volvió a instaurar en cuanto el fujimorismo, el viejo fujimorismo albertista y el nuevo Fujimori keikista retomaron el control de las principales instituciones del Estado, cuando su mayoría en el Congreso le permitió gobernar como ella misma lo anunció cuando Kuczynski le ganó la segunda elección en la que participó. Sí, usted señora Keiko asesinó la democracia en el país durante los últimos 10 años. Esa frase, Keiko asesina, la une además con hilos que solo la política podría evidenciar a la frase Dina asesina, porque el tiempo que sus congresistas sostuvieron a Dina Boluarte en el gobierno pese a las evidentes pruebas de asesinatos cometidos en las protestas del 2022 y 2023 sí la unen a esas responsabilidades. Esas culpas y esas muertes sí le salpican señora Fujimori y cuando la justicia vuelva a ser justicia en el Perú, tendrá que explicarnos muchas cosas sobre este período reciente.
Y entonces, podemos hablar ya de otro matiz desde donde se podría explicar la frase Keiko asesina y responder a la pregunta que nos hicieron en esa publicación. En política no se mata apretando el gatillo, sino apretando el botón o echando hacia abajo el pulgar, para ser más contemporáneo, dando órdenes desde esa tribuna que te da el poder y el manejo de un partido que hace 10 años toma decisiones desde el parlamento y ahora desde el gobierno. Las decisiones cuando se tiene poder tienen consecuencias y las malas decisiones muchas veces cuestan vidas, pero todos recordamos cuando en un audio en el año 2017 la entonces parlamentaria fujimorista Jesenia Ponce dejaba en claro que a usted no le importa si una decisión suya y de su partido “perjudicaba a 10 mil o 100 mil personas”. Y es así, a usted no le importa la gente, no le importa el Perú.
En octubre de
2026, la Fiscalía dispuso el archivamiento de la investigación contra 52
personas (incluyendo exministros de Salud y miembros actuales de Fuerza Popular
como Alejandro Aguinaga) por las esterilizaciones forzadas que ocasionaron la
muerte de mujeres peruanas ocurridas en los años 90. Este archivo se sustentó
directamente en la Ley 32107, una norma promovida por el fujimorismo que limita
la persecución de delitos de lesa humanidad cometidos antes de 2002.
Fuerza Popular ha impulsado proyectos de ley dirigidos a eximir de responsabilidad penal a miembros de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas en el contexto de la represión de manifestaciones sociales, una medida que sus críticos señalamos que debilita la rendición de cuentas ante violaciones al derecho a la vida y evidentemente envalentona a las fuerzas del orden a disparar contra manifestantes con total impunidad.
Podríamos
mencionar, además, las leyes pro crimen promovidas por sus congresistas antes
que usted pudiera ser gobierno, leyes que han disparado la criminalidad en el país
y que han permitido las espantosas cifras de asesinatos, 6 muertes diarias en
los últimos años y que se mantienen a casi 4 meses de iniciado su gobierno.
Podemos ir a sus
decisiones en torno al sector salud o el sector ambiental. Sus congresistas y
por lo tanto usted, se opusieron a la ley y al reglamento que obligaba a la
industria alimentaria colocar los octógonos como información básica que todo
consumidor debe conocer para cuidar su salud y su vida, pero claro, en la
industria alimentaria están sus amigos y usted vela por sus intereses antes que
por la salud y la vida de los peruanos y peruanas. Afortunadamente, en esta
ocasión perdió. Pero hay otras decisiones en el sector ambiental.
Informes
parlamentarios han consignado ocasiones en las que la bancada fujimorista dejó
comisiones sin quórum o abandonó debates relativos a proyectos de índole
ambiental o de prevención de desastres naturales, afectando la capacidad de
respuesta oportuna del Estado frente a emergencias climáticas que ponen en
riesgo a poblaciones vulnerables; o su negativa a que el Congreso ratifique el
acuerdo de Escazú que permitiría garantizar en fueros internacionales justicia
para líderes y lideresas que son amenazados, judicializados y asesinados en el
Perú.
En
fin, en su todavía estrenado gobierno, en el que parece que no tiene la mínima
idea de lo que es gobernar, conocemos a diario sobre las decisiones que viene
tomando y que podrían tener letales consecuencias para cientos y hasta miles de
peruanos. Desde su aceptación de incluir al Perú en la órbita norteamericana
del Escudo de las Américas, entregando nuestra soberanía al imperialismo
norteamericano que solo lleva muerte y destrucción en donde ingresa y lo que
usted está haciendo es abrirle la puerta a un gobierno asesino y a un psicópata
criminal como Donald Trump.
Cierro
esta respuesta con lo que hemos sabido recientemente, la eliminación del
trámite obligatorio para evaluar los riesgos ambientales de los pesticidas
antes de su comercialización en nuestro país es lo que su gobierno está
haciendo. De acuerdo con una investigación periodística publicada por Salud
con Lupa el 21 de octubre de 2026, esta flexibilización de la normativa
sanitaria ocurrió tras una serie de reuniones previas entre altos funcionarios
públicos de su gobierno y los mayores fabricantes de agroquímicos a nivel
global. Como sabemos, los pesticidas sin control, matan señora Fujimori.
Keiko asesina, no es una frase antojadiza ni una inocentada escrita en un cartel. Es reivindicar nuestro derecho a señalar y a denunciar, a romper el pacto infame de hablar a media voz o a callar. Los y las jóvenes no se callan, denuncian, los carteles gritan, las paredes gritan y está bien que así sea. Porque ellos, quienes gobiernan hoy tienen el poder, pero no tienen la razón.





















