Este blog es un esfuerzo por contribuir en la difusión de información, artículos de opinión y demás géneros periodísticos que muchas veces no se muestran en los medios de comunicación oficiales. El nombre La Acción Escrita es tomado de un libro de Genaro Carnero checa acerca del periodsimo de José Carlos Mariátegui.

sábado, 10 de octubre de 2026

URGENCIA DE LA PALABRA

 

Por: Henry Córdova Bran

Qué difícil resulta mirar el mundo de hoy, la América Latina de hoy, el Perú de hoy. A la manera de Gramsci podríamos entender que estamos viviendo la época en que los monstruos se han aupado al poder y desatan todas las barbaridades que anteceden a un cambio de época. Pero las barbaridades son muchas y azotan a la humanidad, a los ecosistemas, a los pueblos más vulnerables, a las y los estudiantes, a las poblaciones indígenas y la naturaleza, a las reivindicaciones y derechos conquistados en las luchas más nobles de la humanidad de los últimos siglos. La libertad, la igualdad, la justicia, la fraternidad, la libre expresión, el derecho, la independencia, el libre saber, el buen vivir, la cultura, la educación, la salud; todo está expuesto y atacado con una ferocidad que ya hemos visto antes, en otros momentos de la historia, y no precisamente los mejores momentos de la humanidad, sino las épocas más oscuras y siniestras.


En lo que llevamos del siglo XXI las atrocidades escalan y los monstruos se reagrupan, lo vimos venir y no les pusimos frenos y hoy, los monstruos envían a las fuerzas del “orden” embrutecidas a arrasar poblaciones enteras en Gaza, a arremeter contra estudiantes indignados en París, a arrebatar de sus propiedades a poblaciones Mapuches en Argentina, a aniquilar embarcaciones pesqueras en el Caribe, a asfixiar y bloquear a todo un pueblo como ejercicio macabro y diario de quebrar la voluntad del digno pueblo de Cuba, a promover la impunidad, cercar la prensa libre, la justicia y la completa captura del poder en el Perú. Los monstruos están a la orden del día.

El siglo XX recogió el fin de los colonialismos, de la esclavitud, y tuvo que enfrentar el fascismo y salir de los escombros de dos guerras mundiales, de los tiempos de las dictaduras latinoamericanas y la guerra fría, la imposición del neoliberalismo como receta única y la idea de la globalización y del libre comercio que ensalzaban el crecimiento y del desarrollo como la vía hacia el progreso. El siglo XX se cerraba con un canto de sirenas donde la democracia liberal, la revolución tecnológica y de las comunicaciones, la economía global y el concierto planetario reunido en las Naciones Unidas aseguraban una aparente calma en la convivencia de la humanidad.


El corto tiempo que llevamos del siglo XXI se ha encargado de desmontar esa puesta en escena: La democracia liberal no ha sido capaz de contener los anhelos agazapados de los totalitarismos autócratas de los herederos y las herederas de las dictaduras del siglo XX y hoy se han impuesto en América Latina, promovidos por Donald Trump y su programa de neo imperialismo yanquee aliado al sionismo criminal israelí; y ganan cada vez más terreno en Europa, pero de todo esto ya nos alertaba Chomsky desde su tesis sobre la Hegemonía o supervivencia.

La revolución tecnológica y de las comunicaciones si bien ha ayudado a democratizar el acceso a la información y la generación de contenidos, también ha facilitado la centralización del poder, la sofisticación de las armas para las campañas y guerras de terror, y la manipulación de la opinión pública, como se ha llegado a saber con el caso Cerimedo y cómo asistimos casi a diario a campañas de Trolls y granjas de desinformación e idiotización de las masas a escala global, pero de esto ya nos advertía Sartori cuando publicó su caracterización del Homo Videns de finales del siglo XX.


La economía global y las narrativas impuestas del crecimiento y el desarrollo no han hecho sino colisionar con la realidad del aumento de las brechas de la desigualdad, La desigualdad económica global se encuentra en máximos históricos: el 10% más rico de la población mundial posee el 75% de la riqueza total del planeta y capta más de la mitad de los ingresos, mientras que el 50% más pobre apenas retiene el 2% de la riqueza. Las clases medias, sumergidas en sus burbujas de consumo y el sistema financiero, no reparan en que el 40% de la población intermedia ha sido el sector menos favorecido en las últimas cuatro décadas, estancado frente al acelerado crecimiento del patrimonio en la cúpula. Las brechas de género son igual de alarmantes, las mujeres captan una fracción minoritaria de los ingresos laborales globales (cercana al 25%-28%) y soportan una doble carga de trabajo remunerado y no remunerado que reduce sustancialmente sus ingresos reales por hora. La economía global y el desarrollismo impuesto por las élites no ha hecho sino impulsar nacionalismos populistas teledirigidos desde las estructuras globales de dominación, en otros casos impulsar medidas extremas de recorte sistemático que atentan contra los derechos sociales y atentar a un grado demencial contra la naturaleza y el equilibrio ecológico, contribuyendo en gran medida a la crisis climática que impacta con mayor ferocidad, precisamente en las poblaciones mas vulnerables, víctimas del sistema capitalista. De esto nos advirtió en su momento el economista egipcio Samir Amin y la ensayista francesa Viviane Forrester, y el viejo Marx, claro está.


Finalmente, las Naciones Unidas es el reflejo del fracaso del consenso global para la paz y para cumplir acuerdos mínimos de convivencia. Según informes de instituciones como la Escuela de Cultura de Paz y el Comité Internacional de la Cruz Roja, en lo que va del siglo se han documentado alrededor de 40 guerras activas principales, de las cuales casi en su totalidad hay una participación directa o indirecta del gobierno de los EEUU y de su aliado Israel en lo que respecta al Medio Oriente. La ONU ha sido incapaz de detener esta escalada de la violencia perpetrada por los gobiernos que tienen la hegemonía militar en el mundo y que a la vez tienen el derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que les permite actuar con total impunidad y como no, extender esa impunidad a sus socios, como es el caso del Estado de Israel y su genocida primer ministro Netanyahu, sobre quien la Corte Penal Internacional dictó una orden de detención internacional, pero es capaz de llegar al mismo recinto de las Naciones Unidas y dar un discurso en la reciente Asamblea de setiembre. Total, si Naciones Unidas no es capaz de avanzar con la exigencia de resultados sobre el Acuerdo de París para detener el calentamiento global, menos efectivo es para detener a un criminal internacional.


En fin, la situación global, de América Latina y del Perú nos invita a retomar con urgencia la palabra y enfrentar las narrativas que se intentan imponer para justificar cada una de estas y muchas otras atrocidades, porque la libertad, la igualdad, la justicia, la fraternidad, la libre expresión, el derecho, la independencia, el libre saber, el buen vivir, la cultura, la educación, la salud y la naturaleza son parte de nuestra buena convivencia y en ello radica nuestro deber, defender las conquistas sociales y humanas y en el decir de Mariátegui criticar y enfrentar con firmeza el sistema que nuestra propia inteligencia ha cuestionado.

jueves, 11 de junio de 2026

GANAR UNA ELECCIÓN NO CONVIERTE EN DEMÓCRATA A UNA AUTÓCRATA

 

Por: Henry Córdova Bran

A la espera de la resolución de las más de mil seiscientas actas en manos del JEE la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, tiene una ligera ventaja sobre Roberto Sánchez de menos de 700 votos. La heredera de la dictadura nefasta de Alberto Fujimori espera, por primera vez, confirmar una victoria electoral que buscaría volver a instaurar el régimen de tiranía que su padre instaló en la década del 90.


Luego de tres derrotas en los últimos tres procesos electorales, Keiko Fujimori ve por primera vez posibilidades reales de ser declarada presidenta al finalizar el conteo del 100% de actas. El fujimorismo, que históricamente ha desconocido sus derrotas con actitudes abiertamente antidemocráticas, sus principales voceros oficiales y los que están en los principales medios de comunicación, se apresuran hoy a exigir que se respete los resultados y ven ya a su férrea lideresa sentada en el sillón de Pizarro.

Sin embargo, eso de ser respetuoso de los resultados choca con un elemento que es sustancial en la historia reciente del Perú: Se trata del fujimorismo, una maquinaria hecha para destruir toda la institucionalidad democrática para ponerla al servicio de sus intereses y de quienes lo han sostenido todos estos años. Es como celebrar que los zorros ingresen al rebaño porque después de tanto intentar, sus argucias consiguieron que por fin las ovejas aceptaran su ingreso.

La democracia en el Perú, herida de muerte por el mismo fujimorismo y sus aliados desde que en el 2016 con una mayoría parlamentaria empezó a destruir esa misma democracia y poco a poco comenzó a capturar sus principales instituciones, no puede celebrar ni mucho menos aceptar que sea ahora su propio verdugo quien la represente. Ganar las elecciones no convierte en demócrata a una autócrata, solo le da las herramientas institucionales para instaurar su tiranía y su régimen de terror.


El fujimorismo derrotado en tres procesos electorales se ha dedicado desde su poder en el parlamento a cambiar una y otra vez las reglas electorales de la democracia peruana para preparar un terreno que le permita ganar en condiciones cada vez más favorables, desde la eliminación de Las Pasos, promover un financiamiento estatal desigual y favorable a ellos, afianzar un descarado y cada vez menos oculto apoyo y parcializada cobertura mediática desde los medios de comunicación abiertamente fujimoristas así el candidato de enfrente se apellide Humala, Kuczynski, Castillo o Sánchez. Porque desde las alturas del poder, los que mueven los hilos, los que cortan el jamón, no quieren un gobierno liberal, quieren al fujimorismo puro y duro, esa nostalgia noventera de su dictadura cívico-militar.


Habrá que esperar aún el desenlace del conteo de votos de un proceso electoral que tendrá que aclarar porqué se cambiaron algunas reglas de juego, como la modalidad de conteo de los votos del extranjero que en tiempos de comunicación inmediata tenían que venir ahora en valijas diplomáticas sin mucha transparencia en la seguridad de sus traslados, ¿tendrá que ver esto con la remoción de algunos embajadores que nos sorprendieron hace algunos días? De darse la confirmación de un probable triunfo de Keiko Fujimori no será saludable para la débil democracia peruana; al contrario, el fujimorismo no ha demostrado en lo absoluto ser distinto al carácter autocrático y dictatorial de los 90s, lo han dejado claro sus diez años de gobierno parlamentario, su arropamiento y encubrimiento de los crímenes de más de 60 personas del gobierno de Dina Boluarte y las violaciones de los derechos humanos.

El día de ayer, 10 de junio, desde la municipalidad de Jesús María en manos de Renovación Popular, aliada del fujimorismo, se ordenó arrojar agua de riego a los simpatizantes de Juntos por el Perú que hacían un plantón frente al JNE en una clara muestra de intolerancia y de hacer notar que cuando la autoridad se cree con el poder absoluto puede hacer lo que desea sin impunidad, lo de ayer fue agua de riego ¿Qué arrojarán cuando sea una movilización ciudadana enfrentando y resistiendo a la Autocracia y a la tiranía?