|
|
|||
|
Este blog es un esfuerzo por contribuir en la difusión de información, artículos de opinión y demás géneros periodísticos que muchas veces no se muestran en los medios de comunicación oficiales. El nombre La Acción Escrita es tomado de un libro de Genaro Carnero checa acerca del periodsimo de José Carlos Mariátegui.
miércoles, 2 de abril de 2014
viernes, 28 de febrero de 2014
Miguel Castilla: EL PODER DELANTE DE LA SOMBRA
Por: Henry
Córdova Bran
Tras la renuncia de César Villanueva a su
cargo de Primer Ministro de Estado, queda claro que el Ministro de Economía,
Miguel Castilla, sabía lo que hacía cuando salió a declarar públicamente que un
aumento del salario mínimo no era parte de la agenda gubernamental, dejando sin
piso a Villanueva. No era, pues, una simple declaración. Era una demostración
pública de su poder.
En un
artículo que escribí con ocasión del primer año del actual gobierno, afirmaba
que el primer error del presidente Humala había sido el nombramiento de Miguel
Castilla al frente del MEF. Castilla, que es un economista convencido del
neoliberalismo más duro, contrasta con el proyecto político que llevó a Humala
a ganar las elecciones del 2011. De tal manera que era previsible que cualquier
intento de acción, política pública o reforma que se intentara realizar en la
línea de la Gran Transformación sería resistida por el titular del MEF.
En efecto,
a lo largo de los casi tres años de gobierno iniciativas planteadas por Humala
como la compra de REPSOL, la modernización de la Refinería de Talara, el
proyecto del polo petroquímico del sur, entre otros, han sido bloqueados o
retrasados por el MEF. Si hacemos ejercicio de memoria, en cada una de estas
acciones propuestas por Humala, Castilla encendió las alarmas y de inmediato se
activaron los operadores de la CONFIEP, la Sociedad Nacional de Industrias y de
los grandes medios de comunicación. Todos ellos, se sabe, hablan el mismo
idioma y han conseguido, además, que la primera dama se sume a su coro
colectivo. Si Castilla se siente tan poderoso es porque sabe que cuenta con el
respaldo del poder económico, de los grandes medios y de la esposa misma del
presidente. Humala nunca tuvo la fuerza personal ni política para sobreponerse
a su empoderado Ministro de Economía.
La crisis del gabinete Villanueva
César
Villanueva fue el cuarto Premier del gobierno de Humala. De él se podría decir
que se fue sin haber llegado nunca. Hay quienes dicen que su renuncia fue un
acto de dignidad frente al atropello y maltrato público que le hicieron sentir
la primera dama y el titular del MEF. Pero su renuncia era en realidad el único
camino posible a seguir. La dignidad como Premier y sobre todo el respeto al
interior del gabinete ya los había perdido, si es que los tuvo alguna vez. Y es
que nunca pudo poner en práctica una agenda propia y nunca contó con un equipo
de Ministros que lo acompañen en esa agenda. Villanueva vino precedido de su
éxito al frente del Gobierno Regional de San Martín. Una de sus banderas era
reimpulsar la descentralización; sin embargo, se chocó con la misma pared con
la que Humala ya se había chocado antes. A Castilla le interesa la
descentralización tanto como pueda interesarle la condición salarial de la
clase trabajadora, es decir poco o nada.
Precisamente
el tema salarial fue lo que precipitó la salida de Villanueva. En primer lugar,
como ha referido el periodista Ricardo Uceda en un informe sobre “los últimos
días de Villanueva” al parecer el Premier fue sorprendido con el tema del
aumento de sueldos para los Ministros de Estado, ya que su posición era que el
aumento debería darse sólo si se compensaba también a otros sectores de la
sociedad como policías, médicos y maestros. Como sabemos, la propuesta que
primó fue la del aumento para los altos funcionarios, que era la propuesta de
Castilla. En ese entonces Villanueva ya manejaba su renuncia consciente de su
escaso poder en el gabinete en relación con el poder que ostenta Castilla.
La gota
que derramó el vaso fue el tema del aumento del salario mínimo. Villanueva, que
había afirmado que este aumento se estaba discutiendo en el ejecutivo y con el
Ministro de Economía, fue desmentido públicamente por la primera dama, Nadine
Heredia, primero y por el titular del MEF el domingo último. Lo mejor de la
gestión de Villanueva vino al final al no doblegarse ante Castilla y defender
la necesidad de discutir el aumento del salario mínimo, que es, por lo demás,
un compromiso asumido por el gobierno y que según economistas ajenos a la
influencia de Castilla y de la CONFIEP, es perfectamente viable. Es
recomendable, por ejemplo, el artículo que Humberto Campodónico publicó al
respecto.
En el
medio de esta crisis resalta que no hayamos mencionado lo que el presidente
Humala dijo al respecto. Y es que sencillamente dijo poco o nada y más bien
puso distancia –estaba de gira en el oriente próximo- y guardó silencio
después. No defendió a su Primer Ministro ni desautorizó a la primera dama –por
seguir opinando sobre asuntos gubernamentales- ni mucho menos desautorizó al
Ministro Castilla por su actitud bastante insolente de exponer públicamente la
autoridad del Primer Ministro. Humala sencillamente guardó silencio, aceptó la
renuncia de Villanueva, juramentó a su quinto gabinete –con Castilla ratificado
y más empoderado que nunca- y sonrió para la foto.
Institucionalidad quebrada
En este
Perú, donde a nuestra clase política, los grandes medios de comunicación, la
CONFIEP y compañía les encantan dar lecciones de democracia y de respeto a las
instituciones, se ha quebrado la institucionalidad del gabinete ministerial.
Ante la renuncia de Villanueva después de tamaño maltrato recibido la pregunta
era ¿Quién va a ser lo suficientemente valiente o ingenuo para aceptar el cargo
de Primer Ministro? La única posibilidad era que sea alguien de la casa. Tras
barajarse el nombre del ex presidente del Congreso, Víctor Isla, finalmente se
decidió por el hasta entonces Ministro de Vivienda René Cornejo.
René
Cornejo estuvo a cargo del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento
desde el primer día del gobierno de Ollanta Humala, al igual que Castilla a
cargo del MEF. El hecho de haberse mantenido durante todo este tiempo responde
a su cercana amistad con la pareja presidencial y a que no difiere en lo
fundamental con el pensamiento de Castilla. El poder de Castilla ya no sólo
alcanza a los Ministros que le son cercanos, ahora alcanza también al mismísimo
Primer Ministro. Humala ha perdido –si es que aún pensaba en tenerla- toda
posibilidad de maniobra política que contrapese el poder de Castilla. El hombre
fuerte del MEF, qué duda cabe, se ha erigido ahora públicamente como el poder
delante de la sombra. De esa sombra que alguna vez fue Ollanta Humala y su
proyecto (promesa) de la Gran Transformación.
jueves, 20 de febrero de 2014
FACTORES QUE EXPLICAN LA CRISIS EN VENEZUELA
Por: Henry Córdova
Bran
Desde el 12 de
febrero han vuelto a sonar las alarmas en Venezuela. Los hechos –los reales y
los que han sido groseramente manipulados- de los que hemos sido testigos nos
plantean la pregunta ¿Qué pasa en Venezuela? En política, los hechos no se
pueden juzgar en sí mismos si no se tiene en cuenta el contexto y el proceso
histórico en el que ocurren. Aquí algunos apuntes.
“la primera víctima
en toda guerra es la verdad” afirma Raúl Sohr en la introducción de su libro
“Claves para entender la guerra”. Y lo que ocurre en Venezuela desde hace 15
años es una especie de guerra fría entre el chavismo o los defensores de la
llamada revolución bolivariana iniciada por Hugo Chávez, frente a la derecha
venezolana que ha buscado desde el inicio de esa revolución retomar el poder y
restituir el sistema que dirigían antes de la elección de Chávez en 1998. Es imprescindible
partir de esta cuestión porque los sucesos del 12 de febrero y los posteriores
no son aislados, son parte de este proceso.
La segunda cuestión
que hay que tener en cuenta es que el proceso de la revolución bolivariana
tampoco es un hecho aislado que se reduce sólo a Venezuela. Responde a un
proceso histórico, político y económico que trasciende las fronteras
venezolanas y se proyecta a la toda la región de América Latina y el Caribe
(prueba de ello es la reciente cumbre de la CELAC de la que hablamos en un
artículo anterior). Este proceso histórico ha cambiado en las últimas dos
décadas el mapa geopolítico de la Región, antes dominada y dirigida por EEUU y que
ahora busca la integración con un carácter progresista y antiimperialista.
Veamos ahora qué
factores explican esta nueva sensación de crisis venezolana.
Factor político
Desde que Hugo Chávez
ganó su primera elección en 1998, la política en Venezuela cambió. A partir de
allí el gobierno de carácter popular dirigió sus políticas hacia los sectores
más pobres de la sociedad venezolana y a la clase trabajadora y disminuyó los
beneficios de la alta burguesía nacional y extranjera, afirmando que la
revolución bolivariana apuntaba hacia el socialismo. Desde entonces el chavismo,
con Chávez en vida la mayoría de veces, ha ganado 18 de las 19 elecciones que
se han celebrado en Venezuela entre presidenciales, parlamentarias y
municipales.
Tras la muerte de
Hugo Chávez en marzo del 2013. Nicolás Maduro ganó, con estrecho margen, las
elecciones de abril del 2013, lo que condujo a que el candidato de la oposición
Henrique Capriles desconociera los resultados y precipitara a las calles a sus
seguidores en revueltas que tuvieron 11 muertos como resultado. Esto hizo
pensar que el chavismo se debilitaba sin Chávez y que el gobierno de Maduro
sería el fin del chavismo político. Para ello, la derecha venezolana hizo el
cálculo de que en las elecciones municipales de diciembre del 2013 la oposición
daría un duro golpe al oficialismo en medio de la crisis económica y el
desabastecimiento de los principales productos por los que atraviesa el país.
La mesa estaba servida.
Sin embargo, el
cálculo fue errado. La mayoría de venezolanos respaldaron a los candidatos
oficialistas y el chavismo y Maduro salieron fortalecidos de las elecciones
municipales del 8 de diciembre último. De las 335 alcaldías del país, 253
fueron ganadas por candidatos del chavismo, lo que representa el 75,5%,
mientras que la oposición obtuvo 78 alcaldías, que representa el 23,3%. Tras
salir fortalecido de estas elecciones Maduro convocó al diálogo entre el
ejecutivo y los alcaldes y gobernadores incluyendo a los que pertenecen a la
oposición. La primera reunión fue en diciembre y la segunda en enero y en esta
el mismo Henrique Capriles asistió y estrechó la mano de Maduro reconociendo la
legitimidad del gobierno. Es curioso que la mayor parte de la prensa
internacional haya obviado referirse a estos últimos puntos.
¿Cómo se explica
entonces que tras las elecciones de diciembre y el diálogo promovido por el
gobierno se desencadene en febrero una crisis política al punto de que se haya
pedido desde un sector de la ultra derecha venezolana la salida de Maduro? la
explicación parece recaer más en el juego geopolítico internacional que en la
agenda interna de Venezuela. Y es que tras la cumbre de la CELAC realizada nada
menos que en la Habana-Cuba, en la que los 33 estados presentes de América
Latina y el Caribe declararon a esta región como zona de paz y libre de
colonialismos, la respuesta de EEUU y de la derecha latinoamericana parece ser
promover la desestabilización de la democracia en Venezuela, cosa que no es
rara ni es raro pensarlo, basta con recordar como promovieron el golpe en Chile
en 1973 y ahora último en Honduras y en Paraguay y los intentos de golpe y
desestabilización contra la misma Venezuela en el 2002, Bolivia en el 2008 y
Ecuador en el 2010. No es de extrañar que el senador y ex candidato a la
presidencia de EEUU John McCain haya afirmado que “EEUU debe enviar tropas de
inmediato a Venezuela porque debemos garantizar nuestro flujo petrolero”
además, afirmó que “debe convencerse a países aliados como Colombia, Perú y
Chile para que una fuerza militar esté preparada en términos operativos para
impedir que Maduro destruya los intereses de EEUU que están en juego en la
región hemisférica”. Más claro no pudo ser McCain.
Factor Económico
La economía en
Venezuela también ha cambiado en los últimos 15 años. De tener una política
económica altamente neoliberal, escenario ideal para las privatizaciones y los
grandes negocios de multinacionales y de la burguesía nacional y extranjera,
pasó a ser una economía cada vez más regulada y controlada por el Estado,
especialmente en lo que concierne a su principal fuente de riqueza: el
petróleo. Sin embargo, pese a que el discurso político del chavismo promueve el
socialismo, la economía del país llanero no es socialista. Un proceso
revolucionario como es el proceso bolivariano no cambia un estado de cosas de
la noche a la mañana, ni en 10 o 15 años.
Precisamente por ser
un proceso de cambio está expuesto a avances y retrocesos por la naturaleza
misma de las luchas internas que se desatan entre el viejo sistema y el nuevo
que quiere ser aplicado. En este entrampamiento Venezuela vive un momento
difícil en su economía marcada por una alta inflación (56%) el encarecimiento
de los precios y el desabastecimiento de algunos productos de primera necesidad,
lo que genera un ambiente de crisis. El gobierno ha acusado al empresariado de
ser dirigido por el capitalismo internacional para boicotear la economía
nacional. En Venezuela sectores de la izquierda marxista afirman que “Venezuela
es una economía capitalista. Una economía capitalista salvaje, con una lucha de
clases bien clara”. Parte de la crisis económica se explica en la exorbitante
fuga de capitales venezolanos al extranjero que según el economista Manuel Sutherland
ha superado a la de todo el período de 1970-2000. Sin duda el gobierno tiene en
el tema económico su tarea más dura y más dura aún cuando tiene en frente
continuos intentos de desestabilización. Por otro lado el hecho de que
Venezuela sea el país con las mayor cantidad de reservas petroleras y gasíferas
en el mundo, la hace una nación que despierte el interés de dominio de las
potencias mundiales, especialmente de EEUU.
Factor Mediático
Volviendo a Raúl Sohr
y su libro ya citado, el sociólogo y periodista chileno afirma que “en tiempos
de guerra una elaborada maquinaria de propaganda opera en contra del lector
inadvertido. Cada Estado y cada facción interesada trabaja para defender sus
intereses con muy pocas restricciones éticas” de esto ha habido mucho alrededor
del tema venezolano. En el espectro mediático se ha librado una dura batalla
entre los grandes medios de comunicación en Venezuela y a nivel internacional
que son contrarios al chavismo y medios alternativos a los que accede una
minoría que apoyan el proceso bolivariano. Los grandes medios han buscado
imponer la idea básica que Venezuela vive una dictadura represora y una crisis
alarmante con la finalidad de lograr un respaldo a los líderes visibles de la
facción dura de la derecha venezolana representados por Leopoldo López.
Lo sucedido en
Venezuela es un capítulo más de una larga historia que no terminará aquí. En el
tablero de la geopolítica internacional las fichas se mueven día tras día y
cada quien apunta a ganar con todas las armas que tenga a disposición. ¿Y en el
Perú, en qué lado estamos jugando?
LA IMPORTANCIA GEOPOLÍTICA DE LA CELAC
Por: Henry Córdova
Bran
“Hacer del siglo XXI el siglo de América Latina y el
Caribe” fue la consigna bajo la cual se fue construyendo, paso a paso, la
Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – CELAC. Tras la última
cumbre de esta comunidad realizada en La Habana, el 28 y 29 de enero, la
integración se hace cada vez más trascendental y su posicionamiento geopolítico
más importante.
Es poco posible
referirse a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños sin pensar en
la historia de nuestra América. Porque es la larga historia de búsqueda de una
real independencia la que ha conducido, más de 200 años después, a la formación
de la CELAC y a su ya indiscutible posicionamiento en la Comunidad
Internacional.
Todavía se puede
recordar al presidente Hugo Chávez aquel 02 de diciembre del 2011 en Caracas,
frente a los 33 Estados latinoamericanos y caribeños, representados en su gran
mayoría por sus jefes de Estado, en el discurso que enarbolaba los motivos por
los cuales era necesario e histórico ese momento. En aquella oportunidad Chávez
nos hizo recordar las palabras de Bolívar en 1811 frente a la Sociedad
Patriótica “pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad
sudamericana, vacilar es perdernos” con esas mismas palabras el entonces
presidente venezolano llamaba a los 33 países a dar el paso fundamental de
formar una comunidad de naciones íntegramente latinoamericana y caribeña, sin
la presencia de EE.UU y Canadá. Y así lo hicieron.
¿Por qué es importante la CELAC?
Porque constituye un
esfuerzo real de integración constituido exclusivamente por Estados
latinoamericanos y caribeños, con raíces históricas, culturales y aspiraciones
comunes. Porque se reconoce como una comunidad entre iguales y que se
diferencia drásticamente de la Organización de Estados Americanos (OEA)
precisamente por esto, ya que al no ser parte de ella EE.UU ni Canadá, no
responde a los intereses imperialistas que en más de una ocasión ha mostrado
principalmente EE.UU.
En el mundo actual es
necesario la formación de esta comunidad como un mecanismo de integración para
hacer frente a las constantes crisis económicas, políticas, ambientales y
militares que se vienen presentando en el mundo especialmente en las últimas
dos décadas.
En la recientemente
finalizada II Cumbre de la CELAC, realizada en La Habana, el presidente de
Cuba, Raúl Castro, afirmó que “debemos establecer un nuevo paradigma de
cooperación regional e internacional. En el marco de la CELAC tenemos la
posibilidad de constituir un modelo propio adaptado a nuestras realidades,
basado en los principios del beneficio común y la solidaridad” y es que algo
distingue la CELAC de otras comunidades de integración, su espíritu
latinoamericano y caribeño que hace tan próximos a los países, dónde incluso el
protocolo cuadriculado que se usa en otras latitudes da paso a la espontaneidad
del alma latinoamericana y caribeña.
Geopolíticamente la
constitución de la CELAC les otorga a sus Estados miembros la posibilidad de
instalarse en la Comunidad Internacional con la fuerza que no podrían alcanzar
de manera individual o como bloques subregionales. Basta con anotar algunas de
las ventajas geopolíticas con las que cuenta el espacio que cubren los países
miembros de la CELAC: tiene un mercado de 550 millones de personas, es una de
las regiones más importantes en la producción y exportación de materias primas;
sólo Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo en el mundo y como
región concentra en su subsuelo las segundas mayores reservas de petróleo y una
de las más grandes reservas de gas natural; asimismo, cuenta con la mayor riqueza
de biodiversidad en el mundo; aproximadamente la mitad de su superficie, casi
20,5 millones de Km2 corresponde a bosques y selvas; tiene el 30% de las
fuentes de agua dulce y su ubicación estratégica le da salidas a los mares del
pacífico y el Atlántico. Todas estas características hacen de esta región, de
manera conjunta, una de las más importantes del globo, y por lo tanto una de
las que despierta mayores codicias para los grandes bloques y potencias que
manejan los hilos de la política y la economía global. De allí que no es
descabellada la frase de “hacer del siglo XXI el siglo de América Latina y el
Caribe”.
Pero Raúl Castro
también ha mencionado los grandes retos a los que se enfrenta la región. En
efecto, y citando cifras oficiales de la CEPAL, América Latina y el Caribe
alcanzaron en el año 2012 un 28,2% de tasa de pobreza, lo que constituye casi
164 millones de personas; 11,3% de pobreza extrema, equivalente a 66 millones
de habitantes; y una preocupante tasa de pobreza infantil que afecta a 70,5
millones de niños, niñas y adolescentes, de los cuales, 23,3 millones sufren un
estado de pobreza extrema. La desigualdad que sigue castigando a América Latina
y al Caribe se ve reflejada en el hecho de que el 10% más rico de la población
latinoamericana recibe el 32% de los ingresos totales, mientras que el 40% más
pobre recibe solo el 15%. El presidente cubano afirmó en su discurso que “los
pueblos de América Latina y el Caribe demandan y requieren una mejor
distribución de las riquezas y los ingresos, el acceso universal y gratuito a
una educación de calidad, el pleno empleo, mejores salarios, la erradicación
del analfabetismo, el establecimiento de una verdadera seguridad alimentaria,
sistemas de salud para la totalidad de su población, derecho a una vivienda
digna, al agua potable y al saneamiento” Tales son los retos que se tienen por
delante.
Así las cosas, la
CELAC busca olvidar el pasado en el que se le consideraba a esta región como el
“patio trasero” de los EEUU o cómo satélites de potencias imperialistas que
desde siglos atrás han ejercido su influencia política, económica y militar, el
hecho de que la Cumbre se haya realizado en La Habana constituye simbólicamente
el rechazo al imperialismo en todas sus formas. La presencia del Secretario
General de la ONU, Ban Ki Moon, que resaltó los logros del sistema de salud
cubano y la ayuda solidaria que brindan los médicos cubanos en muchas partes
del mundo, es igualmente un hecho histórico. En la II Cumbre de la CELAC
también se ha dicho que América Latina y el Caribe es un espacio de paz y
además libre de colonialismos, rechazando toda intervención extranjera en sus
territorios. A pesar de las diferencias que existen entre sus estados miembros,
la CELAC parece encaminada hacia el posicionamiento de América Latina y el
Caribe en la escena internacional con dignidad y la fortaleza que sólo la
integración es capaz de conseguir.
Como decía un viejo
estribillo que más de uno recordará “alerta, alerta, alerta que camina, la
espada de Bolivar por América Latina”.
lunes, 3 de febrero de 2014
¿De verdad ganamos en La Haya…? ¿…O ES LA HISTORIA DE SIEMPRE?
Por: Henry
Córdova Bran
Desde la lectura del fallo de la Haya el
pasado 27 de enero han pasado ya algunas lunas y mucho se ha dicho de un lado y
de otro. En el Perú la resolución dada por los Magistrados de la Haya ha sido
catalogado como “triunfo histórico” y hasta se ha pedido dar vuelta a la página
y pensar en un futuro común. ¿De verdad ganamos en La Haya, o es un capítulo
más de nuestra historia en la que tenemos que corroborar nuestro débil peso
como país en la escena internacional?
La casi
totalidad de la clase política peruana ha calificado la sentencia dada por los
magistrados de La Haya como un triunfo para el Perú al incrementar 50mil Km2 de
espacio marítimo a nuestro mar. Y esta ha sido la conclusión asumida en el
país. Si es así, ¿estamos realmente frente a un triunfo como para celebrar?
Vayamos
por partes. Los titulares del día martes 28 hicieron eco del triunfalismo
peruano en su interpretación del fallo de La Haya y en su mayoría repitieron el
argumento de que el Perú había ganado, tras el fallo judicial internacional,
50mil Km2 de espacio marítimo que antes estaban bajo dominio chileno. Bajo esta
interpretación es imposible no sentirse ganador. Haciendo un acercamiento a los
titulares de los principales diarios resulta interesante detenerse en el del
diario La República que no utilizó la palabra “ganamos” sino que más bien
utilizó el término “recuperamos”, es así que el titular decía “Recuperamos 50
mil Km2 del mar de Grau”. Es importante hacer notar esta salvedad porque de eso
se trataba la demanda interpuesta por el Perú a Chile ante la Corte
Internacional de Justicia de La Haya, de recuperar espacio marítimo que, bajo
la tesis peruana, era ocupada por el país sureño y que afectaba lo que por
derecho le correspondía al Perú.
Y no se
puede hablar de un derecho a medias o un derecho recortado. El presidente
Humala ha dicho que el fallo ha reconocido la demanda peruana en un 70%, lo que
se traduce en otras palabras es que lo que se obtuvo en La Haya es un derecho
recortado. Y para nuestro país, como casi siempre nos ha ocurrido en nuestra
mutilada historia republicana, el derecho se ha recortado por el lado más
sensible. Como bien lo ha resumido el periodista Raúl Wiener en su columna del
martes 28 “el derecho, una vez más, ha evidenciado que no es equivalente a la
justicia” en la medida que el fallo no reconoció toda la demanda peruana para
recuperar espacio marítimo que por derecho le pertenecía.
Errores Históricos
Para
entender porqué el fallo de La Haya no reconoció el conjunto de la tesis
peruana para fijar la delimitación marítima, es necesario remontarse a la
historia, esa historia que en el Perú estamos tan acostumbrados a encerrar en
enormes anaqueles de oscuros sótanos, para no verla, para no recordarla, para
no vernos reflejados en ella. La historia de nuestra clase política dirigente,
esa que González Prada atacó enérgicamente, está llena de una actitud
entreguista y dócil. Es necesario recordar, tal como se narra en el libro
Historia de la Corrupción en el Perú, que incluso en 1881 cuando el presidente
provisional del Perú bajo la ocupación chilena, Francisco García Calderón,
pugnaba por defender con dignidad e inteligencia los intereses peruanos al
“usar su precaria posición para desarrollar una estrategia inteligente de
rechazo a las concesiones territoriales
a Chile, unir a los jefes políticos peruanos y ganar el respaldo diplomático de
los Estados Unidos” éste esfuerzo no prosperó. Lo que sí ocurrió fue la firma
del Tratado de Paz de Ancón de 1883, durante el gobierno del general Miguel
Iglesias, impuesto por el propio Chile para salvaguarda de sus intereses. El
mismo libro citado afirma que “El Tratado de Ancón habría significado el
suicidio político de cualquier líder que hubiese aceptado firmarlo. El movimiento
de Iglesias, asistido por los seguidores de Piérola, fue un chivo expiatorio
conveniente que rubricó la pérdida de las provincias de Iquique y Tarapacá, así
como el cautiverio temporal de Tacna y Arica”.
Ya en el
siglo XX la sorprendente docilidad de la clase política peruana para afrontar
los temas limítrofes –y no sólo con el vecino del sur- continuaron reflejándose.
La debilidad para implementar el tratado de 1929, que ahora la defensa peruana
usaba para sustentar su tesis, y la posterior y continua permisividad de los
gobernantes peruanos hacia Chile para que ejerza una soberanía práctica sobre
el territorio marítimo que luego se puso en disputa en La Haya, dieron
argumentos a Chile para reclamar como realmente suyo el mar que paulatinamente
fueron ocupando a lo largo de casi 50 años. Pese a que esta era una zona sin
delimitar, según la tesis peruana, también es cierto que el Perú no hizo mucho
a lo largo de estas décadas para evitar que Chile se sienta dueño de este
espacio marítimo.
Así la
firmeza con que el equipo peruano planteó los argumentos de su tesis se veía
contrastada con su propia historia de debilidad y permisividad. Para decirlo en
un lenguaje futbolístico que tan bien entendemos, nos habíamos hecho algunos
autogoles antes de iniciar el partido.
Vasos Medios Llenos y Medios Vacíos
La lectura
del fallo de La Haya dejó en claro, contrariamente a lo que se pensaba en los
días previos, que la sentencia no fue un “todo y nada” no hubo un ganador
absoluto ni un perdedor absoluto. Las reacciones posteriores en ambos países
han procurado hacer notar a sus respectivos pueblos que la sentencia les ha
sido favorable. En el Perú el presidente
Humala afirmó que la sentencia de la Haya ha reconocido el 70% de la demanda
peruana y que se ha anexado 50mil Km2 de mar a nuestra soberanía. Esta lectura
de la sentencia ha sido respaldada y difundida.
Por el
lado chileno, pese a que el presidente Sebastián Piñera consideró como “una
lamentable pérdida para Chile” que la sentencia establezca a favor de Perú una
cesión de la zona económica exclusiva comprendida entre las 80 y las 200
millas, también se ha afirmado que el fallo de la Corte Internacional de
Justicia de La Haya “ha confirmado en lo sustancial los argumentos de la
posición chilena”. Piñera afirmó que “el fallo confirma que Chile mantiene la
casi totalidad de sus derechos de pesca y totalmente los de nuestros pescadores
artesanales. Esto sin duda nos alegra”. El
agente chileno ante La Haya, Van Claveren, afirmó que “nuestro mar, el mar
territorial de Arica quedó plenamente resguardado, toda el área pesquera, el
área donde Chile tiene historia pesquera, pescadores artesanales, pescadores
industriales, ha quedado también resguardado el frente marítimo de Arica e
Iquique”. Asimismo, algunos de los principales medios de comunicación chilenos
titularon en sus respectivas ediciones frases como: “Corte ratifica límites de
Chile pero reduce su zona económica exclusiva”. Para Chile es un triunfo que el
fallo de la Corte haya definido como punto de inicio para la frontera marítima
el paralelo que cruza el Hito N° 1 y no el Punto de la Concordia como había
demandado el Perú. Este es uno de los aspectos más importantes para Chile al
punto que llegaron a afirmar que esta manera de interpretar el fallo extiende
su dominio en el triángulo terrestre. Ésta es su manera de ver el vaso medio
lleno. Para el Perú en cambio esta es la otra cara de la moneda. Es el vaso
medio vacío, porque al fallar así la Corte ha significado para el Perú la
imposibilidad de recuperar una parte del mar importantísima por su inmensa
riqueza ictiológica y lo que es más lamentable, deja a los pescadores de Tacna
sin su derecho a contar con el mar que les tendría que pertenecer por derecho y
por justicia. Por este hecho, los pescadores en Tacna han afirmado que “en
verdad hemos perdido y por goleada”.
Lo cierto
es que la sentencia ha sido definitiva y ambas partes tendrán que acatarla,
guste del todo o no. Ya no vale llorar sobre la leche derramada de lo que pudo
recuperarse y no se logró. Pero también es cierto que como hecho histórico el
Perú ha recuperado por la vía del Derecho Internacional parte de lo que nos
quitado por la vía de la fuerza y que más allá de las rimbombantes
celebraciones, debe servirnos para no olvidar lo que es nuestra historia en su
conjunto para no repetir viejos errores que de cara al Bicentenario siguen
pesando en nuestra conciencia nacional.
lunes, 4 de noviembre de 2013
La DBA peruana no arriesgaría otra derrota electoral ¿DON ROQUE CANDIDATO?
Por: Henry Córdova Bran
La famosa frase de
John Dewey que siempre cito y seguiré citando “la política es la sombra que los
grandes negocios arrojan sobre la sociedad” parece que está llegando a su
límite en el Perú. La última contienda electoral ha sido, para bien o para mal,
un hito en la historia política del país. Por primera vez el poder económico se
vio superado en la propia arena de la democracia burguesa, el juego electoral,
por una mayoría que pedía cambios, transformaciones y decencia. La lección para
el poder económico parece estar clara: ya no es suficiente con dejar que la
política haga lo suyo, ahora la consigna parece ser administrar directamente la
política, sin intermediarios, para que sus intereses estén bien guardados.
Porque la derecha
económica en el Perú no quiere nuevas sorpresas ni sustos como los que pasó en
el 2011, porque quizás ha entendido que el nivel político de sus representantes
(Fujimori, Toledo, Acuña, Kuczynski) ya no dan la talla para enfrentar un cada
vez mayoritario rechazo al continuismo, y porque también quizás temen que Alan
García y el APRA, el verdadero animal político capaz de conquistar una elección
para la derecha, quede mal parado y hasta inhabilitado por los casos de los
“narcoindultos” y demás joyas de su último gobierno que enfrentan sendas
investigaciones en el Congreso de la República y en la Fiscalía. Entonces no
quedaría de otra, basta de ser la sombra tras las decisiones políticas, es hora
de hacer política, es hora de que los empresarios dirijan el barco y un rostro
nuevo que derrama éxitos personales y oculta mezquindades podría ser el camino.
No son pocos los que
advierten un panorama político difícil de cara al 2016. Continuismo y
profundización del programa y del sistema que mejor se le acomoda a la derecha peruana,
parecen ser los riesgos probables en el horizonte. Alberto Adrianzén ha
advertido el fin de un ciclo político que se inició en la transición
democrática del 2001, tras la caída de la dictadura fujimorista, y que parece
cerrarse con Humala y el secuestro de la promesa de la Gran Transformación.
Adrianzén teme que lo que se viene es “la consolidación de un continuismo y de
un bloque en el poder que no quiere cambiar el actual orden político,
económico, social y cultural, ni tampoco modificar nuestros vínculos con el
mercado mundial. Hoy los empresarios quieren participar en política para
garantizar que nada cambiará y proteger sus privilegios. Es el tiempo de una
“democracia patronal””. Sentencia el Parlamentario Andino.
Si alguna lección
real estamos aprendiendo durante este quinquenio es que la derecha peruana no
está dispuesta a ceder espacios de poder real. Tras el susto posterior a la
victoria de Humala en el 2011 y el inmediato “bloqueo” de la “gran
Transformación”, ahora suenan tambores de que será el propio sector empresarial
el que entrará al juego electoral en el 2016. ¿El candidato? don Roque
Benavides. Nada menos.
La famosa frase de
John Dewey que siempre cito y seguiré citando “la política es la sombra que los
grandes negocios arrojan sobre la sociedad” parece que está llegando a su
límite en el Perú. La última contienda electoral ha sido, para bien o para mal,
un hito en la historia política del país. Por primera vez el poder económico se
vio superado en la propia arena de la democracia burguesa, el juego electoral,
por una mayoría que pedía cambios, transformaciones y decencia. La lección para
el poder económico parece estar clara: ya no es suficiente con dejar que la
política haga lo suyo, ahora la consigna parece ser administrar directamente la
política, sin intermediarios, para que sus intereses estén bien guardados.
En las últimas
semanas se ha rumoreado que el ingeniero Roque Benavides Ganoza, uno de los
empresarios mineros más exitosos y resistidos del país tendría pensado ingresar
a la arena política para tentar una candidatura presidencial, o, de otro modo,
integrar una plancha presidencial nada más y nada menos que como Vicepresidente
de Alan García. En política, se sabe, los rumores nunca pueden tomarse a la
ligera, los rumores son ensayos, como piedras lanzadas al aire para evaluar la
reacción del colectivo. De tal manera que en estas andamos de cara al 2016.
Pero, ¿qué significa esto realmente?
¿Por qué tendría que ser don Roque candidato?
Porque la derecha
económica en el Perú no quiere nuevas sorpresas ni sustos como los que pasó en
el 2011, porque quizás ha entendido que el nivel político de sus representantes
(Fujimori, Toledo, Acuña, Kuczynski) ya no dan la talla para enfrentar un cada
vez mayoritario rechazo al continuismo, y porque también quizás temen que Alan
García y el APRA, el verdadero animal político capaz de conquistar una elección
para la derecha, quede mal parado y hasta inhabilitado por los casos de los
“narcoindultos” y demás joyas de su último gobierno que enfrentan sendas
investigaciones en el Congreso de la República y en la Fiscalía. Entonces no
quedaría de otra, basta de ser la sombra tras las decisiones políticas, es hora
de hacer política, es hora de que los empresarios dirijan el barco y un rostro
nuevo que derrama éxitos personales y oculta mezquindades podría ser el camino.
Don Roque, por
supuesto, lo ha negado. O lo ha negado a medias. En una reciente entrevista
publicada en la revista Velaverde cuando le preguntan sobre su probable
candidatura, don Roque dice, luego de sonreírse, “diré como escuchaba ayer a
Pedro Pablo Kuczynski: eso es todavía muy prematuro. No hay tal caso”. Sin
embargo sí afirma que hace política a través de sus opiniones. Más adelante, a
pesar de negar su candidatura, responde a una pregunta como si de un mitin de
campaña se tratara y afirma “por mi experiencia profesional veo que el problema
del Estado peruano es la falta de capacidad de gestión, y lo que caracteriza a
la empresa privada buena, responsable, seria exitosa, es precisamente la
capacidad de gestión. Me da la impresión de que todas las especulaciones que
están haciendo con respecto a mí se trata de que andan buscando gente que pueda
tener mayor capacidad de gestión”. En otras palabras dirigir el Estado como si
fuera una empresa, una empresa privada claro.
Pero en la misma
entrevista don Roque muestra el rostro duro que lo ha hecho uno de los
empresarios más resistidos por la clase trabajadora y por los sectores de
defensa medioambientales. Don Roque es pues el gran jefe de la minera
Buenaventura, accionista minoritaria de Yanacocha, y al ser consultado sobre si
pediría disculpas por los casos de contaminación que la gran minería ha
generado en el país y en la salud de los peruanos como en el caso del pueblo de
Choropampa donde un derrame de mercurio perjudicó terriblemente la salud de
casi toda la población, don Roque responde que “eso fue un accidente… ¿a quién
le tengo que pedir disculpas? Las disculpas tienen que ser cuidar la salud de
esos que se vieron contaminados, cosa que se hizo” un tufillo a la vieja
patronal asoma en las palabras de don Roque.
¿Se nos viene un fin de ciclo?
No son pocos los que
advierten un panorama político difícil de cara al 2016. Continuismo y
profundización del programa y del sistema que mejor se le acomoda a la derecha peruana,
parecen ser los riesgos probables en el horizonte. Alberto Adrianzén ha
advertido el fin de un ciclo político que se inició en la transición
democrática del 2001, tras la caída de la dictadura fujimorista, y que parece
cerrarse con Humala y el secuestro de la promesa de la Gran Transformación.
Adrianzén teme que lo que se viene es “la consolidación de un continuismo y de
un bloque en el poder que no quiere cambiar el actual orden político,
económico, social y cultural, ni tampoco modificar nuestros vínculos con el
mercado mundial. Hoy los empresarios quieren participar en política para
garantizar que nada cambiará y proteger sus privilegios. Es el tiempo de una
“democracia patronal””. Sentencia el Parlamentario Andino.
Y este panorama es
real y está a la vuelta de la esquina. Asoman hechos que serían parte de este
contexto. El más llamativo de todos es la escandalosa concentración de medios
que el Grupo El Comercio tiene (ya hemos tratado este tema en una anterior
ocasión) y sabido es que este grupo que dirige y conduce una línea editorial
favorable a la gran empresa, a la gran minería, inclusive a los grandes
capitales chilenos sería absolutamente favorable a una candidatura de don Roque
y sus amigos. Ya en la última contienda electoral fuimos testigos de lo sucio y
bajo que pueden llegar a ser los grandes medios de comunicación para inclinar
la balanza en un sentido y enlodar, a punta de mentiras y ruindades, cualquier
discurso diferente. El periodista Raúl Wiener mencionó en una de sus recientes
columnas que Fritz Du Bois, director de El Comercio, habría dicho frente a un grupo de empresarios
“que la compra de Epensa era una operación política y no un mero asunto de
negocios”.
Se nos viene una
avalancha para capturar por completo el poder político y el movimiento social y
los sectores progresistas están, una vez más, peligrosamente desarticulados.
jueves, 10 de octubre de 2013
LO QUE DEJÓ LA ÚLTIMA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU
Por: Henry Córdova Bran
Este año la Asamblea
General de las Naciones Unidas inició con una fuerte crítica de parte de la
presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, hacia el gobierno de los Estados Unidos
de Norteamérica a raíz del escándalo de espionaje del que fueron objeto
autoridades brasileñas, incluida la misma presidenta Rosseff. La presidenta
brasileña fue firme y realizó la que ha sido catalogada por el periódico The
Guardian, como “la condena pública más fuerte realizada por un líder mundial a
los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la
Agencia de Inteligencia del Reino Unido (GCHQ) y otros servicios de
inteligencia asociado”.
El reprochable tema del
espionaje no fue el único tema polémico que se escuchó en la ONU ni en el cual
EEUU se ha visto involucrado. El conflicto en Siria y la presencia del nuevo
presidente de Irán, Hasan Rohani, acapararon la atención de casi todos los
líderes mundiales.
En general lo que se
viene poniendo en discusión en la ONU cada vez con más voces de los jefes de
Estados de países cada vez más contrarios a la política norteamericana y de los
países potencias de occidente es el discurso hipócrita de los Estados que
abogan por la paz y que en nombre de la paz distribuyen la guerra y venden armas
en el mundo. Quizás este año el discurso de la presidenta argentina ha sido el
más elocuente en este sentido: “De estas cosas hablamos y de este doble
estándar hablamos, de la necesidad de acabar con este doble estándar y que las
resoluciones, que las decisiones de este organismo multilateral, como es
Naciones Unidas, se cumplan a rajatabla
para débiles y para fuertes, para grandes y para pequeños”.
La 68º Asamblea General de la ONU se desarrolló hace
pocos días en Nueva York en medio de un contexto mundial marcado por el
conflicto sirio, las posiciones norteamericanas y rusas enfrentadas nuevamente
y una cada vez más firme posición de algunos países latinoamericanos frente a
la política de intervención de EEUU, marcada en la actualidad por el espionaje.
Este año la Asamblea
General de las Naciones Unidas inició con una fuerte crítica de parte de la
presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, hacia el gobierno de los Estados Unidos
de Norteamérica a raíz del escándalo de espionaje del que fueron objeto
autoridades brasileñas, incluida la misma presidenta Rosseff. La presidenta
brasileña fue firme y realizó la que ha sido catalogada por el periódico The
Guardian, como “la condena pública más fuerte realizada por un líder mundial a
los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la
Agencia de Inteligencia del Reino Unido (GCHQ) y otros servicios de
inteligencia asociado”.
La presidenta
Rousseff afirmó que Estados Unidos “violó los derechos humanos, la libertad
civil y la soberanía” de Brasil. En esa línea, censuró el hecho de que se
argumente que un país puede interferir en las comunicaciones de otro “para
proteger a las naciones contra el terrorismo” como ha afirmado el gobierno
norteamericano. Tras esta dura crítica Rousseff llamó a la ONU a proteger a los
usuarios de Internet del espionaje internacional.
Tras el discurso de
Rousseff, y a pesar que la crítica fue frontal hacia el gobierno
norteamericano, Barack Obama en la alocución de su discurso apenas si aludió al
tema al afirmar que “hemos comenzado a revisar la forma en la que recolectamos
inteligencia para equilibrar las preocupaciones de los norteamericanos y sus
aliados respecto a su privacidad”. Este hecho no es aislado ni constituye una
anécdota, es la respuesta hacia una política reprochable que salió a la luz
gracias a los destapes de Julian Assange y Edward Snowden que le han ocasionado
más de un dolor de cabeza a Washington.
Siria, Irán, el Consejo de Seguridad y el Tablero Mundial
de Ajedrez
El reprochable tema del
espionaje no fue el único tema polémico que se escuchó en la ONU ni en el cual
EEUU se ha visto involucrado. El conflicto en Siria y la presencia del nuevo
presidente de Irán, Hasan Rohani, acapararon la atención de casi todos los
líderes mundiales.
Sobre el conflicto en
Siria, las semanas previas a la cita mundial se vivieron momentos tensos ante
la inminencia de una intervención militar norteamericana anunciada por el
propio Obama, la misma que fue desestimada en los días posteriores tras las
propias opiniones contrarias dentro de EEUU y la intervención del gobierno ruso
y su propuesta de que Siria ponga sus armas químicas bajo control
internacional, propuesta que las propias autoridades sirias acogieron. De esta
manera Obama se quedaba sin piso para lanzar un ataque y continuar con las
pretensiones de acabar con el régimen de Al-Assad. En esta Asamblea se aprobó
una resolución en el Consejo de Seguridad de manera unánime para eliminar las
armas químicas en Siria. En esta resolución, se manifiesta el compromiso por
una solución política al conflicto y la realización de una conferencia para
lograrlo. Es cierto que se deja abierta la posibilidad de hacer valer el
capítulo VII de la Carta de la ONU, en caso “de incumplimiento de los
dispuesto” esto quiere decir que EEUU mantiene la posibilidad latente de un
ataque a Siria, sin embargo, el gobierno ruso ha dicho que “de ninguna manera
la mención del capítulo VII significa la aplicación automática de sanciones o
menos aún de recurso a la fuerza”. La tensión en la zona se mantiene, por lo
tanto latente.
Pero un tema que
viene teniendo creciente voz en Naciones Unidas es la propuesta por reformular
el Consejo de Seguridad. En el discurso de la presidenta argentina, Cristina
Fernández, afirmó que “este instrumento
que funcionó desde 1945, hoy se ha demostrado absolutamente anti funcional y
obsoleto no solamente frente a la cuestión Siria, sino también ante otros
frentes contra la paz y contra la inseguridad en el mundo”. El propio
presidente Humala dijo que “el Perú comparte la premisa afirmada por una gran
cantidad de Estados miembros sobre la necesidad de reformar y ampliar el
Consejo de Seguridad, de manera que refleje las realidades del siglo XXI”. Pero
la de Humala no es una crítica frontal hacia el manejo del Consejo de Seguridad
como un instrumento de injerencia en la política internacional de parte de las
potencias mundiales, es más bien una adhesión de voluntades.
La crítica al Consejo
de Seguridad tiene un precedente poco difundido. En la 64º Asamblea de la ONU
del 2009 fue el presidente Libio, Moamar Al-Gadafi, asesinado dos años después
durante la invasión norteamericana en Libia. Gadafi criticó durante su discurso
duramente la actuación del Consejo de Seguridad en las últimas décadas. Recordó
que en el preámbulo de la carta de Naciones Unidas dice que “nos comprometemos
a no usar la fuerza armada con la excepción del interés común” sin embargo
luego refutó el líder Libio “han estallado 65 guerras desde que se instauró la
ONU y se creó el Consejo de Seguridad, causando más víctimas que las provocadas
por la segunda guerra mundial. ¿Se trata de “guerras de interés común”? en
absoluto, son solamente del interés de uno, dos o tres Estados. Ello constituye
una evidente contradicción con el preámbulo que ratificamos y nos indujo a
integrarnos a la ONU”. La historia de la intervención militar en Libia
posterior al discurso de Gadafi tampoco correspondió evidentemente al “interés
común”.
En general lo que se
viene poniendo en discusión en la ONU cada vez con más voces de los jefes de
Estados de países cada vez más contrarios a la política norteamericana y de los
países potencias de occidente es el discurso hipócrita de los Estados que
abogan por la paz y que en nombre de la paz distribuyen la guerra y venden armas
en el mundo. Quizás este año el discurso de la presidenta argentina ha sido el
más elocuente en este sentido: “De estas cosas hablamos y de este doble
estándar hablamos, de la necesidad de acabar con este doble estándar y que las
resoluciones, que las decisiones de este organismo multilateral, como es
Naciones Unidas, se cumplan a rajatabla
para débiles y para fuertes, para grandes y para pequeños”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











