Este blog es un esfuerzo por contribuir en la difusión de información, artículos de opinión y demás géneros periodísticos que muchas veces no se muestran en los medios de comunicación oficiales. El nombre La Acción Escrita es tomado de un libro de Genaro Carnero checa acerca del periodsimo de José Carlos Mariátegui.

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA URGENCIA DE UNA MOVILIZACIÓN NACIONAL

Por Henry Córdova Bran

El gobierno de Pedro Pablo Kuczynski ha dado nuevos pasos en su entrega hacia los sectores que desde que empezó su mandato le ganaron la iniciativa política: el fujimorismo y el aprismo. PPK ya no solo apuesta por el inmovilismo, que caracterizó el accionar de su primer gabinete, ahora, con Mercedes Aráoz a la cabeza, se inclina hacia una oposición que no dudará en precipitar su caída.

Cada vez se hace más palpable la sensación de que Pedro Pablo Kuczynski no quiere gobernar. Analistas de diversos espacios coincidieron en que el pedido de confianza del gabinete Zavala y su posterior rechazo de este pedido por el Congreso, significaba una oportunidad para el gobierno y una mala decisión para el Congreso. En efecto, esta coyuntura le daba al gobierno el margen de maniobra que necesitaba para una ofensiva política frente a la mayoría fujimorista en el parlamento.

Sin embargo PPK no pudo, o no quiso, tener la audacia para realizar esta ofensiva política. Hizo todo lo contrario. Armó un gabinete a la medida de quienes lo arrinconan desde el parlamento. Y no pareciera que lo haya hecho con la angustia de quien se ve arrinconado políticamente, sino con la complacencia de quien sabe cercano, próximo al fujimorismo, al aprismo, a la derecha conservadora, a la iglesia (todas las iglesias) de moral doble y anticuada, a los sectores del negocio y de pensamiento único. Porque en fin sigue siendo una disputa entre iguales cuya pugna se materializa en detalles. No le falta razón a Claudia Cisneros cuando menciona la existencia de una derecha bruta, ignorante y achorada representada por el keikismo –y añadimos derecha bufalesca y mañosa con el aprismo- y la derecha tecnócrata, apátrida y lobista-corporativista de PPK.

Hablábamos la semana pasada de tres agendas determinadas por el legislativo, el ejecutivo y la que podría venir desde las demandas del movimiento social y de los sectores postergados en el país. Pero valgan verdades, más allá de las puyas mediáticas, del día a día parlamentario intrascendente y cada vez más bajo en sus debates, de las agendas fotográficas del ejecutivo; en lo esencial el rumbo es el mismo. Saludo de manos y a “voltear la página” dice la Premier Aráoz mientras le lanza un guiño al fujimorismo en su arremetida contra Vargas Llosa para deleite de la jefa naranja y don Alberto en su prisión de la DIROES.

Es sintomático que durante la semana la posibilidad redundante del indulto para el ex presidente Fujimori, sentenciado a 25 años por crímenes de lesa humanidad y a otras penas por delitos de corrupción, marquen nuevamente nuestra agenda mediática. El indulto, al parecer cada vez más inminente, terminará de cerrarle el paso al gobierno de Kuczynsiki frente al sector que finalmente le dio los votos que necesitaba para llegar a la presidencia. PPK debiera saber que este sector ha demostrado desde hace varios años una capacidad de movilización en las calles que no le dará tregua frente a la liberación de Fujimori. PPK quizá se sentirá más cómodo acercándose al fujimorismo que a las exigencias de las calles.

Una respuesta necesaria

El panorama no pinta bien para el Perú. Mientras transcurre el segundo año de gobierno de Kuczynski, se pierde el tiempo frente a los grandes debates nacionales: la recuperación económica y la recuperación de los más de 150 mil puestos de trabajo perdidos, el impulso de sectores económicos alternativos y sostenibles frente a la política extractivista que domina en el interior del ejecutivo, la lucha contra la corrupción y el fin de las evasiones y  exoneraciones tributarias que las grandes empresas tienen en el Perú y por los cuales el Estado deja de percibir más de 15 mil millones de soles anuales, mientras los ingresos del Estado vienen cayendo casi en 4% del PBI en los últimos años que representa alrededor de 25 mil millones de soles anuales.

Mientras el ejecutivo y el Congreso lanzan sus puyas políticas y luego se dan la mano en un juego político de lo más deleznable, el país desde dentro espera la solución a temas mucho más trascendentales que tienen que ver con los derechos de las personas y el acceso a sus necesidades básicas. ¿Saben en el ejecutivo que en los territorios alejados de la Amazonía el acceso a sistemas de agua y alcantarillado es casi nula? Una capital de provincia como Santa María de Nieva en la Región Amazonas aún toma agua entubada y comunidades amazónicas dependen todavía del consumo de agua en acequias cada vez más contaminadas y que producen enfermedades como la tifoidea en los más pequeños. Un distrito como El Cenepa registra un 53% de menores con desnutrición crónica. Estos niños y niñas, además, como lo ha registrado la Defensoría del Pueblo en uno de sus informes, atraviesan por situaciones de vulnerabilidad y violencia sexual incluso al interior de las escuelas que no son precisamente las mejores del país. Todo esto frente a la poca presencia del Estado y poca capacidad de acción para enfrentar estos problemas.

Ni el ejecutivo ni el legislativo ponen estos temas en la agenda nacional. Es hora de que la movilización ciudadana reclame estos espacios. Hemos dicho que hay sectores sociales que han demostrado capacidad de movilización frente a temas como el indulto, o las campañas anti fujimoristas, pero es necesario ir más allá. Se necesita una movilización que promueva una agenda mayor de amplia base y que refleje los problemas del Perú. Que le discuta al ejecutivo su inmovilismo y al legislativo su bajeza, inoperancia y obstruccionismo. Esto requiere de una apuesta por repensar el Perú como país, como nación, como Estado. Volviendo al artículo de Claudia Cisneros en el que afirma que “los apátridas nos gobiernan” hará falta entonces un profundo sentido patriótico para revertir la oscura situación del país de cara al Bicentenario.   

TRES AGENDAS PARA EL PERÚ

Por: Henry Córdova Bran

El presidente Kuczynski juramentó durante esta semana a su segundo gabinete después que el Congreso de la República le negara la confianza al gabinete de Fernando Zavala. La designación de Mercedes Aráoz no cayó bien entre algunos sectores sociales. ¿Cuál es la agenda del parlamento? ¿Cuál es la del ejecutivo? La respuesta a estas preguntas nos puede llevar a pensar en una tercera agenda.

 La crisis política de los últimos días reflejó, una vez más, lo difícil que será este quinquenio de cara al bicentenario de la República. En un artículo que se publicó tras la primera vuelta electoral, advertimos del riesgo que significaba la composición del Congreso de la República con una mayoría fujimorista por encima de las 70 curules, con solo el 32% de los votos. Dijimos allí que aun cuando la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, no ganara las elecciones, el poder obtenido en el parlamento le permitiría tener capacidad de maniobra para intentar un gobierno paralelo desde el legislativo. Keiko Fujimori no ganó las elecciones y el fujimorismo ha mostrado de lo que es capaz.

Las demostraciones de poder del fujimorismo han sido continuas: la negación de Keiko de saludar el triunfo de PPK, el uso a discreción de la facultad legislativa de la censura a diferentes Ministros. La censura del Ministro Educación Saavedra, el famoso grupo de whatsapp “mototaxi”, el desplante de la entonces presidenta del Congreso, Luz Salgado, a la convocatoria de Kuczynski para abordar el tema de corrupción, el posicionamiento de figuras del fujimorismo en puestos claves del Estado como en el Banco central de Reserva; entre otras.

La agenda del parlamento

La agenda del parlamento se organiza irremediablemente alrededor de la agenda que quiera imponer el fujimorismo. De los 72 congresistas que tienen hay un núcleo duro que rodea a Keiko Fujimori y a quienes la lideresa de Fuerza Popular imparte sus directivas. Por las conversaciones del grupo “Mototaxi” desde el año pasado quedó claro que la intención del legislativo era hacer ver al ejecutivo su poder “para que vean con quien se meten” decía una exaltada Cecilia Chacón tras la censura del ministro Saavedra, y Keiko Fujimori felicitaba el desempeño de sus parlamentarios. De las otras bancadas poco que decir: el aprismo sirviendo como cola de león del fujimorismo como para coronar el histórico descalabro del Partido que hace casi 100 años se fundó para cambiar el Perú; el Frente Amplio que era la bancada llamada a impulsar alternativas, que si bien podrían ser difíciles de posicionar por la falta de votos, significarían la conexión de las demandas sociales en la tribuna parlamentaria, sin embargo, ahora ya dividida en dos bancadas la posición de la izquierda está más que debilitada. ¿El resto? Convidados de piedra en estos escenarios.

Hace unos meses, la congresista María Elena Foronda, por entonces presidenta de la Comisión de pueblos andinos, Amazónicos y Afroperuanos, nos manifestó que desde su comisión se pedía impulsar la Ley de Cambio Climático, tan necesaria para nuestro país, sin embargo, no era un tema que le interesa al fujimorismo y por lo tanto no era tema de agenda para su discusión en el Pleno. Quizá la reciente difusión del audio en el que se escucha a la congresista de Fuerza Popular Yesenia Ponce manifestar que la lideresa de su partido habría dicho que no le interesa impulsar proyectos de ley que ayuden al ejecutivo, así estos beneficien a miles de pobladores como en el caso del proyecto Chinecas. Está claro que al parlamento fujimorista no le interesa impulsar más agenda que la desestabilización del gobierno y alimentar las ansias de poder de su lideresa, demostrando con sus actitudes y acciones que el fujimorismo sigue siendo el mismo fujimorismo dictatorial con el que Keiko Fujimori creció como primera dama de la presidencia de su padre. Prueba de su intransigencia con los valores democráticos es la acción intolerante de retirarle el nombre de Gustavo Mohme Llona a una de las salas del parlamento.

¿Y la agenda del ejecutivo?

El gobierno de Kuczynski pareció resignar su acción gubernamental a lo que la tecnocracia pueda hacer en los ministerios. Tal como iniciaba su gobierno, con esa correlación de fuerzas que lo enfrentaba a un parlamento que a todas luces ameritaba una estrategia y fortaleza política que el gabinete Zavala difícilmente podía darle. Y así la puesta mano desde el inicio la ganó el fujimorismo desde el parlamento. Kuczynski se olvidó de la política y se concentró en los negocios, creyendo que lo que el gobierno necesita es impulsar mega proyectos, como el caso del aeropuerto de Chinchero con las consecuencias que ya conocemos. La agenda del gobierno no se diferencia mucho de la agenda de las últimas décadas, pero sin la bonanza de los precios de la minería.

El hecho de que el gobierno haya decidido plantear la cuestión de confianza del gabinete Zavala al parlamento y que como producto de su rechazo haya nombrado un nuevo gabinete con algunos ajustes termina siendo sólo un respiro para la crisis. Pero el nuevo gabinete no es un cambio de timón, sino todo lo contrario. Mercedes Araoz se presenta como una Premier que impulsará el diálogo, la misma Mercedes Araoz que en el 2009 como Ministra de Comercio Exterior, precisamente por falta de diálogo, terminó siendo una de las responsables políticas del Baguazo. Es posible que en un período corto el fujimorismo se calme por unos días, pero difícilmente Araoz podrá revertir la agenda que ya el fujimorismo tiene planteado desde el parlamento.

¿Y la agenda del país?


Mientras tanto, ni el parlamento, ni el ejecutivo parecen sintonizar con el país. La sola designación de Mercedes Aráoz como Premier ha generado el rechazo de sectores sociales, sobre todo indígenas. Santiago Manuin, presidente del Consejo Permanente del Pueblo Awajún ha dicho que “el gobierno al nombrar a una de las responsables políticas del Baguazo como Premier muestra su falta de conexión con el pueblo indígena”. Recordemos que también hay temas ambientales y de territorios que están latentes, como la exigencia de la consulta previa para el lote 192, el problema del tráfico de territorio en la Amazonía para favorecer negocios de palma aceitera, la presencia cada vez más preocupante de la minería ilegal; las políticas para revertir la pérdida de 155 mil puestos de trabajo, la situación de precarización laboral, la anemia y desnutrición. Si estos temas no son parte de una agenda para el legislativo ni para el ejecutivo, hará falta una amplia movilización social y ciudadana que le devuelva a nuestra democracia el sentido extraviado entre la inoperancia del gobierno y la prepotencia autoritaria del parlamento dominado por el fujimorismo.

jueves, 14 de septiembre de 2017

EL LARGO DÍA DESPUÉS DE LA CAÍDA DE ABIMAEL GUZMÁN

Por: Henry Córdova Bran

En estos días hemos asistido a una exposición mediática al cumplirse 25 años de la captura del cabecilla de Sendero Luminoso: Abimael Guzmán. La prensa vuelve a hacer espectáculo de la historia y las preguntas que debiéramos hacernos pasan a un segundo plano, o simplemente no se formulan y lo que es peor, no se responden. ¿Cuáles son estas preguntas?

Abimael Guzmán, alias “presidente Gonzalo”, fue capturado un 12 de setiembre de 1992. El máximo líder de Sendero Luminoso, no cayó en un combate como parte de la guerra popular que pregonaba, como habría caído un revolucionario de verdad, si eso aspiró a ser alguna vez. Abimael Guzmán fue detenido mansamente, en una casa de clase media de Surquillo, en Lima, donde se ocultaba. Abimael Guzmán cayó, tras un exitoso operativo policial, como caen los delincuentes.

Desde entonces han pasado 25 años. Aquel mismo año de 1992 Alberto Fujimori, meses antes de la captura de Guzmán en la que nada tuvo que ver, había implantado una dictadura cívico militar que se perpetuó en el poder hasta el año 2000. El año 2003, tras la caída de la dictadura, se entregó el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que buscó revelarnos qué pasó exactamente durante los años de la guerra interna, en la que Sendero Luminoso, el MRTA y el propio Estado cometieron las más grandes vejaciones a los derechos humanos contra la población peruana. La CVR también emitió recomendaciones para que estas páginas de nuestra historia no vuelvan a repetirse.

Un largo día que ya dura 25 años

En gran parte del Perú se pensó que tras la captura de Abimael Guzmán, Sendero Luminoso se desmantelaría. En efecto, por la naturaleza mesiánica que tenía el “presidente Gonzalo” su captura,  su condena a cadena perpetua y el famoso acuerdo de paz que éste firmó con Fujimori, supuso el debilitamiento casi completo de la estructura del llamado Partido Comunista Peruano – Sendero Luminoso.

A 25 años de distancia de aquella captura, y en un contexto en el que algunos de sus miembros condenados a cadenas que superaron los 20 años de prisión empiezan a salir en libertad, los medios de comunicación y un sector de la clase política, han encendido las alarmas de un probable rebrote del accionar de Sendero Luminoso, de manera abierta o bajo la fachada del MOVADEF, su actual brazo político. El problema es que esa tesis reduce a creer que el problema sólo se trata de que el terrorismo y los años de violencia que vivió el país son producto de hombres y mujeres dementes o desquiciadas cuyo fin único es matar y causar terror. Este razonamiento nos conduce a la posibilidad de permitir que el Estado actúe de manera arbitraria y represiva contra cualquiera que con razón justificada o no sea tildada de cometer actos o tener predisposición hacia el terrorismo.


Es aquí donde no debemos dejar de hacernos otro tipo de preguntas y retomar un debate que debió ser parte de una política de Estado desde el día siguiente después de la captura de Abimael Guzmán y la derrota militar de Sendero Luminoso. Preguntas como: ¿En qué contexto surgió una organización política como Sendero Luminoso y porqué su discurso y su accionar se afianzó de tal manera que llegó a estar cerca de jaquear el centro del poder del país? ¿En qué ha cambiado el Perú después de estos 25 años para evitar que un discurso como el de Sendero Luminoso vuelva a calar entre amplios sectores de la sociedad peruana? ¿Qué lecciones aprendimos tras el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación? ¿Qué país somos ahora y que país debemos apuntar a ser?

Responder a estas cuestiones nos alejarán del discurso estridente de los últimos días y nos llevarán a un debate más serio y central. Al respecto nos permitiremos anotar algunas cuestiones. Es importante recordar, por ejemplo, el contexto en que surge Sendero Luminoso a finales de la década del 60 al separarse de la vertiente del PCP-Bandera roja de tendencia Pro China. El libro de Carlos Iván Degregori “El Surgimiento de Sendero Luminoso” da algunas luces al respecto. Sobre el porqué SL nace en Ayacucho, el estudioso afirma que “SL no hubiera podido nacer en cualquier lugar de la sierra, aunque allí hubiera similar pobreza, atraso y opresión gamonal”. Luego, Degregori afirma, analizando el contexto ayacuchano de la época, que “las cifras prueban de manera contundente que, dentro del desarrollo desigual y centralista que tiene lugar en el Perú, Ayacucho y sus vecinos, Huancavelica y Apurimac, resultan ser el ámbito más deprimido. No únicamente pobre. Para explicar la situación ayacuchana es necesario tener en cuenta, además de la pobreza, la explotación terrateniente, la opresión servil y la discriminación étnica”.

El Perú sigue siendo un país con desarrollo desigual y centralista, con zonas rurales andinas y amazónicas de mucha pobreza, con situaciones laborales con características opresivas y serviles y que no termina de reconocerse como un estado pluricultural, lo que condena aún a los pueblos originarios a situaciones de discriminación étnica ¿no fue esta una de las causas del Baguazo también? En los años de mayor crecimiento económico, 2009, las cifras revelaban que mientras la pobreza rural llegaba a 21%, la pobreza rural alcanzaba al 60%. En un distrito como el de Río Cenepa en la Amazonía peruana, los niveles de desnutrición, en niños y niñas, alcanza el 53%. Pese a que los índices de pobreza monetaria se han reducido, las brechas sociales se han mantenido y hasta se han acrecentado. Precisamente, “cerrar las brechas de todo orden” fue una de las principales recomendaciones de la CVR y esta no se ha cumplido.

En el Congreso latinoamericano de derechos humanos del 2013, Ramón Pajuelo, ex miembro de la CVR nos recordó que “la verdad incómoda consiste en que la Comisión demuestra […] el entrecruzamiento existente en el Perú, entre diferencia étnica y desigualdad ciudadana. Es decir, el hecho conocido por todos de que en Perú vivimos una situación de brechas de desigualdad en relación al acceso a la ciudadanía”. Pajuelo advierte que esta situación ha cambiado muy poco en el Perú y que “En este contexto, con todas las diferencias respecto al escenario previo, tenemos un escenario en el cual se están incubando formas de conflictividad social que responden al escenario actual pero que tienen una relación con el pasado”.


Ha cambiado poco el Perú. Finalmente Sendero Luminoso fue la respuesta demencial frente a un Estado que históricamente no ha sido capaz de resolver las brechas que no nos dejan ser un país de verdad. No será el fantasma entre rejas de Abimael Guzmán el que nos pueda precipitar a una nueva situación de escalada de la violencia política; sino la permanencia de este Estado viejo, criollo, corrupto y caduco; y ese es un debate que no nos estamos permitiendo tener.

sábado, 22 de julio de 2017

28 DE JULIO: ALGUNAS CUESTIONES ESENCIALES

Por: Henry Córdova Bran

Este viernes 28 de julio celebraremos 196 años de vida republicana. También se cumplirá el primer año de gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Un año con muchas sombras y muy pocas luces. ¿Qué podemos esperar en el mensaje del presidente sobre materia laboral, salud, educación, reactivación económica, derechos ambientales, estabilidad política, corrupción?

Al señor Pedro Pablo Kuckzynski le tocó la oportunidad histórica de asumir la Presidencia de la República, cuyo periodo debería culminar al celebrarse el bicentenario de nuestra independencia. Nadie que conozca los antecedentes de PPK vinculados a la tecnocracia que nos gobierna desde el Ministerio de Economía y Finanzas, podía esperar que durante este gobierno el país se iba a encaminar hacia el bicentenario con políticas que apunten a la justicia social. No esperábamos eso de Kuczynski.

La oportunidad de arribar al bicentenario con la idea de refundar una nueva República, con más derechos y menos brechas, un país con más justicia y una patria que reconozca su naturaleza pluricultural, multilingüe, su carácter de Estado laico, inclusivo; esa oportunidad la perdimos hace mucho tiempo. Incluso la aparente oportunidad tras el triunfo de Ollanta Humala el 2011 no fue más que una ilusión que se desvaneció tras la constatación, casi inmediata, que el humalismo (si acaso existió tal cosa) sería parte de la histórica traición de la clase política a lo largo de nuestra historia. Humala está ahora cumpliendo una prisión preventiva y sólo nos puede producir rechazo y condena; la misma que sentimos por toda la clase política de las últimas décadas.

196 años desde que conquistamos, tras despojarnos del yugo del imperio español, una República que terminó siendo una República de criollos y para criollos. Nuestros primeros dirigentes no podían entender que no bastaba una independencia que sirviera solo para que los privilegios pasaran de unas manos –españolas- a otras manos –descendientes de estos mismos españoles-. Tuvimos que pasar casi todo el siglo XIX para empezar a entender que había también una “República de Indios” andinos. Y allí estuvieron Gonzáles Prada, Mariátegui, y finalmente Arguedas para tratar de interpretar este otro Perú con la idea de peruanizarlo. Sin embargo tuvo que transcurrir también gran parte del siglo XX para empezar a tratar de entender un Perú más allá incluso del Perú andino: El Perú Amazónico; y este es un proceso de reconocimiento que todavía no concluimos. Somos una república que no termina de reconocerse en su propio espejo histórico.

Casi doscientos años intentando buscarnos y todavía somos un país con demasiadas lejanías, con muchas distancias, pero que, afortunadamente, cada vez más se dirige al reto histórico de reencontrarse en su propio mito que le permita mirar hacia el futuro. Este reencuentro no vendrá auspiciado desde el Estado tan diligente en mirar hacia otro lado. Este reencuentro será el producto de la coincidencia de tejidos sociales, de la fraternidad creciente entre sus diferentes luchas y conquistas. En este sentido, es probable que el Bicentenario nos encuentre con dos celebraciones distintas. La del Perú oficial aferrado a que este estado de cosas se mantenga y que nada de lo fundamental cambie, por lo menos nada que atente contra sus privilegios nacionales y extranjeros. El otro será el bicentenario de la búsqueda de la conquista de una nueva República, una República que reconozca la diversidad de sus identidades y que a la vez sea capaz de decidir su vida misma con la participación en el poder de la representación de esas mismas identidades.

PPK y el gobierno perdido

Con el gobierno de PPK se termina de concretar la tendencia de las últimas décadas en torno a que el gobierno se conduce desde la tecnocracia y no desde la política. La tecnocracia, ajena a los ideales del bien común, favorece el sostenimiento de un sistema capitalista primario exportador. No se podía esperar otra cosa de un hombre cuya biografía está asociada al lobismo y a la cercanía con el gran capital.

El problema es que Kuczynski, no solo no gobierna sino que ha permitido que el gobierno se dirija desde el parlamento, ocupado y dirigido por la fuerza política heredera del gobierno que más daño le hizo al país en las últimas décadas: el fujimorismo. Con sus 72 congresistas el legislativo ha impuesto la agenda y el presidente, más allá de algunos gestos, parece no inmutarse tanto por eso.

¿Qué va a decir el presidente entonces el 28 de julio? Se espera que haya pronunciamientos claros respecto a problemas fundamentales. Es evidente que hay en el país una precariedad en materia de derechos laborales. La trágica muerte de dos jóvenes en el incendio de las Malvinas, que dio a conocer las condiciones de esclavitud en la que trabajan miles de peruanos y peruanas, debería merecer desde el ejecutivo una respuesta clara para un mayor control y fiscalización desde el Estado y un debate real sobre la Ley General del Trabajo y no los intentos de precarización laboral como la llamada Ley Pulpin 2.0.

El sector Salud está en crisis. Hace unos días recibimos una llamada en Radio Kampagkis, en Santa María de Nieva, provincia de Condorcanqui, región Amazonas. Quien llamaba era una madre preocupada desde Huampami, Centro poblado del distrito de Cenepa a unas tres horas por río, porque su hijo de 17 años se le había enfermado desde el sábado 15, lo había llevado al centro de salud y no había personal para atenderlo. Recién fue ingresado al centro de salud el lunes por la mañana, pero allí le dijeron que no podían hacer mucho porque no había medicamentos. La llamada fue hecha el miércoles y hasta entonces el joven no recibía tratamiento. Nos comunicamos con la Red de Salud de Condorcanqui y el responsable de la Unidad de Medicamentos, Mateo Sotelo, nos manifestó que efectivamente las 72 microredes de salud que existen en la provincia tenían un problema de desabastecimiento de medicamentos porque el sector, es decir el Ministerio de Salud aún no realizaba las compras de los medicamentos del año 2017 y que este no era problema exclusivo de esta zona sino en todo el país, pero aseguraba que a finales de agosto ya se esperaba contar con los medicamentos. Habíamos vistió ya en un reportaje reciente de Hildebrandt en sus trece sobre la crisis del SIS, que desde el año 2016 el MEF ha venido recortando el presupuesto del SIS que en el 2015 era de 1,756 millones de soles, se le recortaron 198 millones en el 2016 y 140 millones más para este 2017. Es decir que para los peruanos y peruanas que menos recursos tienen están prohibidos de enfermarse hasta fines de agosto, al menos. ¿Y el presidente dirá algo al respecto?

¿Y en el tema ambiental? Mientras el MINAM se queda cada vez con menos funciones –ya ni siquiera es el órgano rector para dirigir la política de Ordenamiento Territorial- los problemas se incrementan. En la Amazonía el Estado no ha cumplido con atender a las poblaciones afectadas por los derrames petroleros de los últimos años y ya el Instituto de Defensa Legal viene denunciando el mal manejo de este proceso en el caso de Saramuro, con serios indicios de corrupción. El Estado tampoco ha cumplido con sus acuerdos con la nación Wampis para erradicar las prácticas de minería ilegal en sus territorios en el distrito del Rio Santiago de la provincia de Condorcanqui en Amazonas; lo que ha producido un ataque de los mineros ilegales a pobladores wampis hace solo unos días. ¿Se preocupará el presidente por estos temas? ¿Y la Ley de Cambio Climático, para cuándo?

Seguramente hablará sobre la reconstrucción con cambios y la lucha contra la corrupción en las que se espera que la justicia mida con la misma vara a todos y todas, porque si es verdad que los Humala – Heredia tienen serios indicios de delitos, no son los únicos, y en la misma condición deberían estar los otros ex presidentes y la ex candidata Keiko Fujimori, y quizás hasta el propio presidente Kuczynski.


Este es nuestro país y tenemos 196 años de una independencia inconclusa y un presente bastante sombrío. Sin embargo, como diría el poeta Marco Martos, “Es este tu país/ porque si tuvieras que hacerlo, / lo elegirías de nuevo/ para construir aquí/ todos tus sueños” y es aquí donde queremos conquistar el cielo y las estrellas para construir una nueva República.

domingo, 11 de junio de 2017

8 años después del 05 de junio APUNTES SOBRE LA DEMOCRACIA

Por: Henry Córdova Bran 

Han pasado ocho años desde el 05 de junio del 2009, día en que el gobierno de Alan García ordenó un operativo policial que terminó con un saldo de 33 personas fallecidas entre policías e indígenas, más de 200 heridos y dejó una herida abierta en el país que desnudó, una vez más, la existencia de un Estado que desconoce los derechos de los pueblos indígenas. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

De aquel 05 de junio del 2009 recordamos la indignación. Lo indígena, la Amazonía, era, quizá por primera vez, parte de la atención nacional. Sabíamos mucho o poco; unos más que otros, de las razones por las que los pueblos indígenas del norte de la Amazonía llevaban más de 50 días protestando y exigiendo al gobierno de turno la derogatoria de Decretos Legislativos que atentaban contra sus territorios. En los días previos y el mismo 05 de junio supimos que si un gobierno actúa de la manera en que Alán García, sus ministros y el Congreso de la República actuaron con las poblaciones indígenas, entonces, algo estaba fallando con la Democracia.

La historia es más o menos conocida, los medios de comunicación, como en casi todos los conflictos, le pusieron un nombre altisonante, desde entonces le hemos llamado “Baguazo”.  
Han pasado ocho años. Desde Santa María de Nieva, capital de la provincia de Condorcanqui en la región Amazonas tuvimos la oportunidad de conversar con dirigentes indígenas de las naciones Awajun y Wampis. Lo primero que nos dice el dirigente Rodrigo Trigoso Paredes, es que “los hechos del 05 de junio, del mal llamado “Baguazo, todos los Awajun pensamos que la discriminación para ellos es el arma más afectivo contra nosotros” se siente entre los indígenas Awajun la percepción latente de un Estado ajeno a sus intereses y que desconoce sus costumbres y su derecho ancestral a decidir sobre sus territorios.

Elías Mayan es también un dirigente Awajun y recuerda “el Estado no nos hizo caso, no nos quiso considerar como pueblos indígenas, no ha habido entendimiento, nos han puesto policías y nos atacaron”. Con el paso de los años siente que hay avances pero no todos los que se necesitan para el país y los pueblos indígenas “después de esto el Gobierno de Ollanta decretó la Ley de Consulta Previa, algo de luz verde nos dio de que nosotros sí existimos, pero falta mucho, nuestra autodeterminación como pueblos indígenas que nosotros podemos tener nuestro modelo de desarrollo pensando en nuestras futuras generaciones, no quiere decir que nos vayamos contra el Estado sino que somos parte del Estado”. Entre los pueblos indígenas se escucha cada vez más la necesidad de caminar hacia el gobierno de sus territorios amparados en su derecho como pueblos originarios anteriores a la formación misma de la República.

En representación de la organización regional de ORPIAN, Ananías Shawit Kasan, refiere que “durante ocho años pensábamos que el Estado peruano se tenía que ver normas que favorecen a los pueblos indígenas, pero nunca se ha cambiado, entonces nosotros pensamos que el Estado peruano hacia el pueblo no tiene consideración, el Estado peruano no está reconociendo normas internacionales que nos favorecen”.

Por otro lado, durante estos ocho años, más de 50 ciudadanos indígenas han tenido que afrontar un proceso judicial acusados tener responsabilidad penal en los hechos de la curva del diablo. Finalmente, en una sentencia histórica el pasado mes de setiembre del 2016, los 53 indígenas fueron absueltos. Por primera vez en el Perú se incluyó en un proceso judicial enfoques como el intercultural. Juan José Quispe, abogado del Instituto de Defensa Legal y defensor de algunos de los indígenas procesados, refiere que esta sentencia es histórica porque antepone un derecho ancestral y que hay un reconocimiento del Poder judicial de que las  tierras le pertenecen a las comunidades indígenas ancestralmente, reconoce el derecho a la protesta, en tanto sea pacífica, y desarrolla una ponderación entre considerar que por un lado  había una violación al derecho constitucional al libre tránsito, pero por otro lado había un reclamo al derecho a la propiedad, a las tierras comunales y el derecho a la vida porque si se ataca su sistema de ecosistemas no hay vida; finalmente la inclusión del peritaje antropológico que considera la cosmovisión de los pueblos indígenas. En este sentido el Dr. Quispe destaca que hay un cambio en la mentalidad de los jueces en entender que un proceso de este tipo debe considerar características especiales.

sin embargo los indígenas de los pueblos Awajún y Wampis, pese a este avance en materia judicial, todavía lamentan que el trato no sea igual; pues mientras ellos han tenido que afrontar este largo proceso judicial, la justicia no ha actuado de la misma manera con los responsables políticos de los hechos de violencia ocurridos el 05 de junio, hasta la fecha, ningún Ministro ni autoridad incluidos los congresistas o el propio Presidente de la República de ese entonces, es decir Alan García, ni siquiera han sido procesados. Esta democracia aquí también revela su carácter discriminatorio. 

Los retos de la democracia en el Perú

En el Perú nos hace falta madurar todavía nuestra democracia. A lo largo de nuestra vida Republicana hemos asumido la idea de democracia desde lo occidental y basados en el gobierno de quienes ejercieron la administración del país tras el logro de la independencia, que como sabemos ha sido una administración de criollos. El poder económico, vinculado al gran capital internacional, durante estos casi 200 años es el verdadero gobierno en el Perú y los actos de gobierno se ejercen según los intereses del poder económico. La clase política entre tanto, cada vez menos ejerce la política en beneficio de las mayorías. Acaso en un momento de nuestra historia la clase política, más culta, con mayor conciencia nacional, puso en el debate y discutió el gobierno a la clase dirigente. Entonces se habló del problema del indio. Durante el siglo XX hubo avances en la tarea de construir un país que incluya su carácter andino. Pero sabemos bien que la historia no es un progreso lineal y que existen avances y retrocesos. Y el Perú lucha todavía contra su propia naturaleza de Estado centralista, de pensamiento occidental y con una visión de desarrollo que reproduce el Estado capitalista primario y extractivista.

El 05 de junio del 2009 nos enfrentó nuevamente con esa realidad. Por eso desde los pueblos indígenas hay una resistencia a recordar esta fecha como el Baguazo, para estos pueblos el gobierno debería decretar esta fecha como el día de la dignidad indígena, como un reconocimiento a la justicia de su causa en defensa de sus territorios, propuesta que la congresista María Elena Foronda, presidenta de la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos, Afroperuanos, Ambiente y Ecología del Congreso de la República se ha comprometido a impulsar.

En una entrevista (que reproduciremos en su totalidad en una siguiente publicación) con Wrays Perez Ramirez, quien fuera elegido el pasado 29 de noviembre como presidente del Gobierno Territorial Autónomo de la nación Wampis, nos comentó sobre los pasos que vienen dando los pueblos indígenas para lograr que el Estado reconozca su naturaleza de pueblos originarios con derechos para decidir sobre sus territorios. En efecto, la constitución de la nación Wampis como gobierno territorial autónomo es la primera experiencia en nuestro país de esta naturaleza. “El 2 de mayo presentamos la sustentación técnica y legal como pueblo y nación Wampis, estamos  notificando que nosotros como Wampis existimos mucho antes, estamos haciendo ejercicio legítimo de nuestros derechos reconocidos a nivel internacional, no queremos seguir gritando diciendo que nos reconozcan cuando ya están reconocidos”.


Se abre una nueva etapa en la perspectiva de buscar el reconocimiento del Perú como un Estado plurinacional en la dimensión que esto significa para nuestra democracia. Quizá sea el momento de entrar a un gran debate nacional sobre el tipo de democracia que queremos construir de cara al bicentenario o seguiremos gobernados por una clase política que poco entiende de los verdaderos retos que el Perú debe afrontar. El Perú es más que las puyas entre un ejecutivo vacilante plagado de lobbies en todos sus niveles, y un congreso dominado por el fujimorismo y sus cada vez más avezados actos de demostración de poder con las mismas prácticas que usaron en la nefasta década del 90 que continúa demostrando su naturaleza antidemocrática. 

sábado, 27 de mayo de 2017

A propósito del día de las lenguas originarias PERÚ, PAÍS DE TODAS LAS VOCES

Por: Henry Córdova Bran

El 27 de mayo se celebra el día de las lenguas originarias del Perú. Conviene en este día recordar y reflexionar sobre el país que somos más allá del Folcklore. Somos un país pluricultural y multilingüe, una República que no termina de conocerse, una promesa que se continúa construyendo.

El Amauta José María Arguedas decía en 1965 que “La antropología cultural ha alcanzado en el Perú un nivel mediano pero lo ha hecho rápidamente. Y ha estimulado a otros estudios especializados, como el de la lingüística, que tenían y tienen una importancia apremiante para el conocimiento de la realidad social del país, y por tanto, de su conducción”. El Amauta dedicó su vida a la revaloración del Kechwa (quechua decimos en castellano), y ya en los años 40 afirmaba que algún día en el Perú el Kechwa sería idioma oficial; finalmente Arguedas terminaría con su vida aquél fatídico 2 de diciembre de 1969; y sería 6 años más tarde, en 1975, que el gobierno revolucionario de Juan Velasco Alvarado emitiría el decreto Ley N° 21156 que reconoce el Kechwa como lengua oficial de la República.

Por eso el 27 de mayo se denominó históricamente como el día del Idioma nativo e incluyó a las demás lenguas originarias que se hablaban en nuestro país. Recientemente, el Ministerio de Educación en el año 2013 promovió el 27 de mayo como Día de las lenguas originarias del Perú.

Voces que hablan del Perú

En nuestro país existen 47 idiomas originarios, de los cuales 43 se hablan en la Amazonía y 4 en las regiones andinas. Como registra el Ministerio de Cultura, estos idiomas son el medio de comunicación de 55 pueblos indígenas u originarios. Pese a que en los últimos años se han dado algunos esfuerzos desde el Ministerio de Educación y desde el ministerio de Cultura para promover y conservar los idiomas originarios, se sabe que de los 47 idiomas registrados 26 se mantienen vitales, es decir son habladas por distintas generaciones en la actualidad; sin embargo, 4 están en peligro de desaparición porque los niños ya no las hablan y 17 están consideradas en serio peligro porque solamente son habladas por adultos mayores.

Pero ¿Por qué son importantes los idiomas originarios en un país cuyo Estado y sociedad parecieran estar completamente castellanizados? Precisamente porque es errado pensar que en el Perú el castellano es suficiente para entender la complejidad de su territorio, de su historia y de sus procesos sociales. Sólo la región natural de la costa ha perdido casi por entero sus lenguas originarias como el mochica, tallán, entre otros, de las cuales apenas sobreviven palabras incluidas ya en el uso del Castellano. Pero en el Perú aún hoy la costa y sus grandes ciudades, apoyadas por el centralismo mediático de los medios de comunicación, proponen mayoritariamente la agenda política, social y económica del país. Pero hay otras agendas, otras maneras de ver el Perú, otras concepciones sobre su presente y sobre su futuro, y estas otras maneras se explican en Kechwa, en Aymara, en Aguaruna o Wambisa o en 40 maneras más.

La Historia en Movimiento

¿Alguna vez ha tenido la ocasión de visitar la Casa de la Literatura Peruana y recorrer la muestra permanente de la historia de la literatura peruana? La primera vez que visité esa muestra me impresionó sobre todo el inicio de este recorrido, uno se encuentra, de pronto, en un pequeño espacio con fotografías de hombres y mujeres de las tres regiones naturales del Perú, y si acusa el oído empieza a escuchar voces de audios grabados en una diversidad de idiomas; son los relatos orales de los pueblos que habitan en nuestro territorio. En los minutos que estuve detenido en ese espacio, con los ojos cerrados, como si solo quisiera capturar y comprender las voces que allí escuchaba, caí en la cuenta de algo que me resultó terrible: No entendía nada. Era incapaz de saber lo que esos hombres y mujeres narraban en sus idiomas; entonces asaltó mi mente una interrogante ¿Cómo era capaz yo de pretender pensar sobre el Perú? ¿Cómo podía creer que era capaz de opinar o desarrollar ideas sobre lo que es bueno o malo, positivo o negativo para el país, si ni siquiera era capaz de entender sus voces?

Hace aproximadamente 100 años se inició en el Perú lo que podríamos llamar el pensamiento genuinamente peruano, y lo iniciaron y continuaron pensadores, escritores, intelectuales y políticos como Manuel Gonzáles Prada, José Carlos Mariátegui, Haya de la Torre, Luis E. Valcárcel, Jorge Basadre, entre otros. La mayoría de ellos, en aquellos años puso el problema del indio en el centro del debate de lo peruano. Ya Gonzáles Prada hablaba del potencial del indio en el Perú y posteriormente Mariátegui desarrolló históricamente el problema del indio en sus 7 Ensayos. Pero incluso ellos pensaban sobre el indio en castellano y desde concepciones europeas, desde el positivismo hasta el marxismo.

Acaso con José María Arguedas hacia la mitad del siglo es que pudimos acceder a lo indígena Kechwa desde la propia alma del hombre Kechwa “El Kechwa es la expresión legítima del hombre de esta tierra, del hombre como criatura de este paisaje y de esta luz. Con el Kechwa se habla en forma profunda, se describe y se dice el alma de esta luz y de este campo, como belleza y como residencia” escribía el Amauta en un artículo de 1939. En Arguedas empezamos a encontrar el camino para una comprensión más certera de lo peruano, con Arguedas empezamos a reconocer un país de Todas las sangres. Y sin embargo aún no eran todas las sangres.


Si lo andino ocupó en aquellos años el debate de la idea de la peruanidad, lo amazónico es aún más reciente. El alma Kechwa y Aymara tampoco son suficientes si sabemos que en los pueblos de la Amazonía existen 19 grupos lingüísticos expresados en 43 idiomas, cada uno con sus historias y sus concepciones. Hace algunas semanas paso mis días entre habitantes de los pueblos Awajun y Wampis en la selva norte del Perú y son ellos y ellas quienes han tenido la necesidad desde hace décadas de hablar, además de su idioma materno, el castellano. Nunca antes me había parecido el Perú tan lejano, tan distinto, y a la vez tan imponente. La promesa de la vida peruana tiene retos enormes si queremos comprender la complejidad de un país como el nuestro. Reconocer de igual a igual a quienes hablan cada uno de los 47 idiomas originarios en nuestro país es parte de ese reto. 

domingo, 21 de mayo de 2017

Joven Awajun le responde a Presidente de SPH LA CARTA DE OSCAR CHIGKUN

Por: Henry Córdova Bran

Felipe Cantuarias es el presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos. Durante las últimas semanas ha tenido declaraciones en diferentes medios de comunicaciones mostrando su preocupación por el estado del sector de hidrocarburos y promoviendo que se revierta la sentencia que anula la concesión del lote 116. Sin la misma cobertura mediática de Cantuarias, el joven líder indígena Awajun Oscar Chigkun le responde en una carta pública.

El pasado 28 de marzo el IV Juzgado Penal de Lima dictó una sentencia por la cual declara nulo el contrato de concesión del lote petrolero 116, ubicado en el cenepa en la Región Amazonas, debido a que no se llevó a cabo un proceso de Consulta Previa. La sentencia celebrada por las comunidades indígenas Awajun y Wampis de la provincia de Condorcanqui, recibió rápidamente el rechazo de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos y de sectores del Estado que promueven los proyectos extractivos en el país.

Felipe Cantuarias y los mensajes mediáticos

Tras la sentencia el Presidente de la Sociedad Peruana de hidrocarburos ha tenido algunas declaraciones en los principales medios de comunicación como El Comercio, Gestión, Canal N, Caretas, entre otros. EL 03 de abril el Diario Gestión y El Comercio, entre otros medios, publicaron las declaraciones de Cantuarias en el que afirmaba que “el fallo judicial que anula el contrato del lote 116 era un grave precedente para la seguridad jurídica en el país” e instó al MEM y a Perúpetro para que se apele dicha sentencia, cosa que el MEM hizo precisamente el 03 de abril, bajo los mismos argumentos que Cantuarias diera.

Recientemente, en la edición de la revista Caretas del 11 de mayo, Felipe Cantuarias vuelve sobre el mismo argumento en una entrevista, además afirma que pese a no estar en contra de la Consulta Previa exige que se respete la seguridad jurídica “Exigimos al Poder Judicial que sentencia con base en hechos factuales y no principios ideológicos” alegando que la Ley de Consulta Previa se dio el 2011 y el contrato se firmó el 2006. En esta entrevista cantuarias arremete también contra la Contraloría General de la República “se ha convertido en el principal decisor de las inversiones. Veamos el caso del aeropuerto de Chinchero en el Cusco. ¿Cuál es el rol de la CGR? Verificar si el proceso cumple con la legalidad; no la de aprobar si la decisión del negocio es la correcta”, declara Cantuarias en un contexto en el que precisamente se requiere de una buena actuación de la CGR para evitar casos de corrupción y grandes negociados en perjuicio del Estado. En la última semana, El Comercio lanzaba el siguiente titular el 16 de mayo “SPH presiona para que Consejo de Ministros apruebe Viceministerio de Hidrocarburos”.

Todas estas declaraciones se hacen en un contexto de crisis del sector petrolero, pero que para Felipe Cantuarias, ésta crisis se va a resolver presionando al gobierno de PPK para ajustar la política del sector en beneficio de los proyectos de explotación y exploración petrolera que existen, aun cuando en más de uno existen conflictos socioambientales, alrededor de ellos.

Oscar Chigkun y la respuesta indígena

Sin la exposición mediática del presidente de la SPH, el joven líder Awajun, Oscar Chingkun Mayan, de la comunidad nativa Antiguo Canam en el distrito de Cenepa, respondió a las declaraciones de Felipe cantuarias mediante una carta pública que ha sido mencionada y expuesta solo a través de algunos medios digitales.

En su carta, Oscar Chigkun manifiesta que las declaraciones del presidente de la SPH responden a una tesis compartida con el Estado pero que “no recoge mínimamente el sentir del pueblo Awajun y Wampis –en este caso- víctimas de violación de sus derechos fundamentales durante décadas por parte de las empresas y por parte del propio Estado”.

El líder Awajun responde la declaración del riesgo jurídico a que hace referencia cantuarias “Desde nuestro punto de vista la resolución en mención es real y verdaderamente justa por varias razones: la resolución no inventa nuevos conceptos, simplemente desarrolla los conceptos jurídicos (consulta y consentimiento) que ya lo teníamos en la legislación nacional desde el 2 de febrero de 1995 fecha en que el Convenio 169 de la OIT entra en vigencia en nuestro país”.

En otro momento de la carta Oscar Chigkun reflexiona sobre la importancia de esta resolución al ser la primera vez que se les da la razón en una sentencia de este tipo “Nos mira como pueblos sujetos de derecho con quienes hay que debatir de igual a igual cualquier iniciativa legislativa o administrativa”. Sin embargo, manifiesta también el temor que por presiones el Poder Judicial revierta esta decisión inicial “Nosotros no tenemos miedo a la inversión privada, pero sí tenemos miedo que el Poder Judicial sea comprado por las empresas. Lo que generaría un triste antecedente histórico: generaría un aire de desconfianza en el Poder judicial ya que dejaría de ser autónomo y pasaría a ser como instrumento de interés de los “poderosos”. Y en este suspenso solo existen dos opciones: o se garantiza el derecho humano o se garantiza el interés de las empresas”.

Chigkun manifiesta que las opiniones de Cantuarias respecto de que la explotación del lote 116 ayudará a aliviar la pobreza de la zona, no se ajustan a la realidad “estas empresas llenan de dinero sus bolsillos y a las comunidades las dejan llenas de basura y pobreza. Es decir se enriquecen a costa de la contaminación de nuestras aguas y territorios que ellos mismos ocasionan. Y cuanto esto se da nadie se preocupa de nosotros, ni el Estado mucho menos las empresas”.


La exposición mediática del presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos es superior a la de un dirigente indígena como Oscar Chigkun. Los recursos para presionar al gobierno desde los grandes medios de comunicación parecen haberse iniciado ya. Pese a ello, los pueblos indígenas confían en que se ratificará la decisión del fallo del lote 116. “A pesar de todo y a pesar de esta coyuntura que parece tan confusa para muchas personas que no quieren entender de nuestra cultura queremos seguir confiando en la autonomía y en la imparcialidad del Poder Judicial de nuestro país.” Remarcó el joven líder Awajun Oscar Chigkun.