Este blog es un esfuerzo por contribuir en la difusión de información, artículos de opinión y demás géneros periodísticos que muchas veces no se muestran en los medios de comunicación oficiales. El nombre La Acción Escrita es tomado de un libro de Genaro Carnero checa acerca del periodsimo de José Carlos Mariátegui.

lunes, 26 de febrero de 2018

EL PARO AGRARIO Y LA URGENTE NECESIDAD DE UNA POLÍTICA AGRARIA RURAL

Por: Henry Córdova Bran

El reciente paro agrario de los productores de papa de la sierra central del Perú puso nuevamente la alerta sobre la situación del agro rural en el Perú. El gobierno ha reaccionado como se reacciona frente a un incendio. Sin embargo, el problema tiene temas más de fondo y tiene que ver con una crisis estructural del agro en todo el país.
El Perú ha vuelto a repetir el guion trágico de su historia. Un Estado inoperante y alejado de los problemas centrales de sus ciudadanos, un sector social -una vez más campesinos y campesinas en su mayoría- cansado del abandono que toma la protesta social como único mecanismo de llamar la atención, el Estado que reacciona con su brazo represor, el saldo de dos muertes -campesinos pobres otra vez- y decenas de heridos que lamentar. La solución, acuerdos que expresan tácitamente el reconocimiento de la debilidad del Estado, pero que no parecen abordar el problema de fondo.

El paro agrario ha sido protagonizado por productores y productoras de papa de la sierra central sobre todo de las regiones de Junín, Huancavelica, Ayacucho, Cerro de Pasco y Huánuco. Sin embargo, este conflicto se inició en enero con el reclamo de productores de papa de 12 regiones, que hicieron un paro de 72 horas por la caída del precio de la papa y la falta de atención del gobierno. En las dos ocasiones el gobierno ha reaccionado de la misma manera, reduciendo el problema a un tema de sobre producción y la solución a la compra de los excedentes. Los otros 16 puntos que contiene uno de los acuerdos firmado el 01 de febrero son declaraciones de intención para el mediano y largo plazo, entre los que destacan garantizar el acceso a crédito de los pequeños productores agrarios a través del fondo AGROPERU con tasas de interés del 5% y 10%, y promover programas de industrialización de la papa. La pregunta es: ¿necesita el gobierno siempre de un desborde social para darse cuenta de que necesita urgentemente una política agraria rural?

La política agraria ausente y los beneficios presentes

El problema de los productores de papa no debe ser visto como una noticia aislada, sino como una alerta de un problema mucho mayor: la crisis del agro nacional, la ausencia de una política agraria que afecta a más de dos millones de campesinos y campesinas y a la producción de alimentos en nuestro país.

Veamos por partes. El gobierno se ha limitado a ver el problema de la papa y ha establecido medidas para remediar la crisis de la sobre producción y de los precios bajos. Esa medida quizá sirva para apagar el incendio, pero no asegura que las llamas se reaviven con los mismos productores de papa o en otros sectores. Entre otras cosas porque como han mencionado economistas como Pedro Francke “la medida es demagógica porque no ataca las causas del problema, es decir, no aporta ninguna solución de fondo” uno de los inconvenientes es que a la velocidad con que el Estado compra, para cuando el MEF autorice los acuerdos planteados los excedentes de la papa estarían ya malogrados.

Francke ha aludido también a que hay un problema creciente en el mercado de alimentos y que sería una de las razones de la reciente crisis de la papa. Durante los últimos años y sobre todo a raíz de la firma del TLC con EEUU y con otras economías, se ha venido bajando los aranceles de productos alimenticios como el trigo, el maíz o la soya, con los cuales también compite la papa y otros productos nacionales en el mercado interno. Sobre todo, el 2017 se han incrementado las importaciones de estos alimentos por más de 2500 millones de dólares “todo esto -afirma Francke- ha afectado fuertemente al mercado nacional de alimentos y a los productores agropecuarios”.

En un corto diálogo con Andrés Luna Vargas, ex dirigente de CONVEAGRO en Piura, nos manifestó que “aquí en el Perú los gobernantes fueron más allá de lo establecido en los TLC, como por ejemplo en el 2008 durante el gobierno de García acabaron con los aranceles o los redujeron a la nada, a partir de allí ha venido creciendo la importación de trigo y sucedáneos”. En efecto, ya por aquellos años el Centro Peruano de Estudios Sociales – CEPES alertaba sobre la política arancelaria del Perú “hay que tener en cuenta que productos como el trigo, maíz, arroz, azúcar y lácteos a nivel internacional están distorsionados gracias a subsidios y ayudas internas que reciben y hacer una rebaja arancelaria podría afectar en el largo plazo puesto que los precios de estos productos pueden disminuir y países como Perú no tendrán mecanismos de defensa ante el ingreso de productos más baratos”. La alerta estaba dada hace casi diez años.

Eduardo Zegarra, investigador principal del Grupo de análisis para el desarrollo – GRADE va más allá y afirmó recientemente que “lo que hacen los gobiernos es priorizar a la gran exportación que ha tenido TLCs, ley de promoción agraria, regímenes laborales favorables, negociados para la obtención de extensos territorios, frente a una pequeña agricultura que no recibe atención y con un MINAGRI debilitado”. El Estado una vez más favorece a la gran empresa.

En efecto, el MINAGRI es una de las carteras ministeriales más débiles en el Estado y carece de una política agraria dirigida a los pequeños agricultores. Andrés Luna afirma que “no hay ninguna instancia en el MINAGRI o en el Estado central que tenga esta visión de desarrollo rural territorial, son absolutamente sectorialistas y desarticulados de los GOREs y de los Gobiernos locales. Si se mira el presupuesto para el sector agricultura del 2018, de los más de 157 mil millones de soles, solo 2 mil millones están destinados a este sector, es decir, alrededor de S/.1.27 por cada S/.100. Si se suma lo que se destina a los GOREs y Gobiernos locales llega a 3693 millones de soles, el 2,3%. Poquísimo y mal gastado”.

Lo que ha hecho el paro agrario de los productores y productoras de papa es desnudar uno de los aspectos más nefastos del Estado: el abandono de la pequeña agricultura. Pese a que el año 2015 se aprobó una Estrategia Nacional de Agricultura Familiar, y luego la ley N° 30355 de Promoción y Desarrollo de la Agricultura Familiar, ambas normativas no parecen ser parte del interés del Estado central. En CEPES manifiestan que “actualmente la Comisión Multisectorial de Promoción y Desarrollo de la Agricultura Familiar está culminando la preparación del Plan de ejecución de estas normas (a pesar que el ministro renunciante Hernández no se compró el pleito)”


El Estado no parece entender la urgencia de una política agraria rural como no entiende por qué las masas de campesinos y campesinas se movilizan. 

jueves, 1 de febrero de 2018

LOS MEDICAMENTOS Y EL ESTADO EMPRESARIAL

Por: Henry Córdova Bran

La reciente compra del 100% de las acciones del grupo Quicorp por parte del grupo InRetail genera un nuevo caso de concentración excesiva por parte de un solo grupo económico de un sector determinado, en este caso el sector de la comercialización de los medicamentos en todo el país. Una nueva alerta originada por la permisividad de este Estado Empresarial tan favorable a la gran empresa.

El Perú sigue siendo el paraíso en el que los grandes negociados prosperan. En uno de los Estados más débiles de la región que en vez de cumplir su función de proteger a su ciudadanía los entrega a la voracidad, ya no solo de un mercado en el que la libre competencia sea considerada un mecanismo de autorregulación, que no lo es; sino que también permite grandes concentraciones y situaciones de casi monopolio. Ha pasado con la gran concentración de medios de comunicación el 2015 y ahora con los medicamentos.

Los datos que se han vertido en los diferentes medios de comunicación son los siguientes: en una operación financiera el grupo Intercorp, a través de su compañía InRetail Perú, que agrupa a la cadena de boticas Inkafarma, compró el 100% de las acciones de Quicorp SA, que agrupaba a las boticas Mifarma, BTL y Fasa. Lo que quiere decir es que por 583 millones de dólares que costó esta operación de compra, Inkafarma borró a lo que hasta hace unos días eran sus principales competidores y se adueñó de sus activos.

InRetail Perú publicó el pasado 31 de enero un anuncio pagado en casi todos los medios escritos de alcance nacional en el que alegaba que no existía una situación de monopolio en el mercado de medicamentos ya que la cadena de boticas inkafarma y la cadena de Mifarma solo tienen 2176 establecimientos frente a la totalidad de establecimientos en el país que suman 11230. Sin embargo, el decano del Colegio Químico Farmacéutico de Lima, Javier Llamoza, acotó que no se trata del número de establecimientos sino del monto en ventas que representan en el mercado, y que según indicó este nuevo conglomerado de boticas que concentra ahora la cadena de Inkafarma representa el 83% del volumen de comercialización.

Los riesgos de la concentración

En una entrevista en IDL radios para el programa No hay derecho, el propio decano del Colegio Químico Farmacéutico de Lima, Javier Llamoza hizo notar algunos riesgos que implica esta concentración del mercado de medicamentos en el Perú y que pone a la cadena Inkafarma en una clara posición de dominio. Entre estos riesgos manifestó que valiéndose de su casi exclusividad de presencia sobre todo frente a hospitales, clínicas y centros de salud, Inkafarma podría incrementar los precios de los medicamentos a voluntad o bajarlos durante un determinado período de tiempo para terminar de eliminar a la poca competencia que aún le queda.

De hecho, según reportes periodísticos del 2016, Inkafarma, Arcángel, Fasa, Mifarma y Nortfarma recibieron una sanción de INDECOPI por haber coordinado un incremento en los precios de 36 medicamentos. ¿Cómo no pensar que ahora que dominan la casi totalidad del mercado no harían lo mismo?

El decano expresó otras preocupaciones que tienen que ver con la posibilidad de que esta cadena que cuenta con sus propios medicamentos de marca que son más caros que un medicamento genérico del mismo tipo, empiecen a comercializar más los medicamentos de sus propias marcas, pues sus ganancias serían mayores. El gran perjudicado sería obviamente el consumidor. Una última preocupación se centra en los trabajadores de estas boticas, por lo general jóvenes farmacéuticos presionados por una política de cumplimiento de metas de ventas y sin posibilidad alguna de sindicalización que les permita un mínimo de margen de negociación y defensa de sus derechos laborales. Frente a cualquier impase con el empleador que le genere un despido difícilmente podría ingresar a otro centro de labores en otra botica ya que el empleador sería casi siempre el mismo.

Desprotegidos por el Estado Empresarial

No es a raíz de esta compra que se presenta la alerta sobre la situación de los medicamentos en el Perú. Lo que ha sucedido es escandaloso porque sólo el Perú carece de legislación frente a situaciones de concentración y posición de dominio, pese a que existen proyectos de ley que buscan regular esto pero que no son discutidos en el parlamento. El lobby farmacéutico es uno de los más grandes no solo en el Perú sino en el mundo entero y está metido entre los pasillos del parlamento.

El tema de los medicamentos que se venden en boticas preocupa a quienes pueden pagarlos porque una eventual subida de precios afectará sus bolsillos. Pero ¿Qué pasa con quienes ni siquiera pueden pagar los precios de los medicamentos que se venden en este momento en boticas?

El año pasado fue particularmente difícil para el sector salud. Se vivió a nivel nacional una crisis de desabastecimiento de medicamentos en los centros de salud. Tuvimos la experiencia de vivir esta crisis en la zona del Cenepa en la selva norte del país en el que madres de comunidades indígenas recibían como única respuesta “que no había medicamentos” el problema era que el MINSA no los compraba y ya corría el mes de agosto. ¿tendremos esta misma situación este año? Mientras tanto, el gobierno mismo desde el MEF había reducido el presupuesto del SIS para la compra de medicamentos que en el 2015 era de 1756 millones de soles, se le recortaron 198 millones en el 2016 y 140 millones más en el 2017.


Desprotege el Estado a su ciudadanía. El fin supremo del Estado se ve postergado frente al negocio de la salud, que es un negocio bastante lucrativo. La salud pública del gobierno tampoco contempla grandes partidas para la investigación ni la promoción de la salud alternativa. De los 9 mil millones de soles que tiene el sector salud, tan solo 360 mil soles son destinados al desarrollo de la ciencia, Tecnología e innovación tecnológica; esto pese a tener una cultura de conocimiento ancestral y domesticación de plantas y recursos biológicos en el ande y la Amazonía que bien valdría una política de investigación seria por parte del Estado. Pero esto parece que es pedirle mucho al Estado Empresarial que tenemos.

jueves, 11 de enero de 2018

UN GABINETE SIN LUJO, PARCHADO Y QUE NO RECONCILIA

Por: Henry Córdova Bran

Pedro Pablo Kuczynski y Mercedes Aráoz demoraron dieciséis días en cubrir los espacios que quedaron vacíos en su gabinete tras el pacto de impunidad que selló con el fujimorismo y que se materializó en el irregular indulto concedido al dictador Alberto Fujimori. El resultado es un gabinete sin brillos para un gobierno desprestigiado y que parece ir a ninguna parte.

El presidente Kuczynski anunció la conformación de un Gabinete de reconciliación luego de presionar el botón que volvió a polarizar el país. No contento con abrir una caja de pandora con el indulto al dictador Alberto Fujimori, sacó de la manga una designación oficial para el presente año como el “Año del diálogo y la reconciliación nacional” que cayó como una broma de mal gusto entre sectores de la ciudadanía, empezando por las víctimas de la dictadura. Cada vez está peor asesorado el presidente Kuczynski. Llama año del diálogo después de no haber recibido ni conversado con los familiares de los hombres y mujeres asesinados por la dictadura fujimorista. Llama año del diálogo después que se conocen las versiones de conversaciones que el presidente sostuvo con sus propios colaboradores como Pedro Cateriano, periodistas como Gustavo Gorriti y sus propios ex parlamentarios y les mintió sobre su decisión de indultar a Fujimori. Han llamado mentiroso al presidente y el quiere dialogar ¿Quién podría creer en su palabra?

Ha llamado a la reconciliación el presidente, pero sus gestos son de afrenta. Su gobierno insulta a la memoria de los peruanos y peruanas que sufrieron la dictadura. La reconciliación en el Perú no puede suprimir la justicia. Habla de reconciliación el presidente y sin embargo se atreve a desconocer una de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que en el literal f menciona precisamente “exhortar a los poderes del Estado a no utilizar discrecionalmente amnistías, indultos u otras gracias presidenciales, sino dentro del estricto marco establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La CVR ha sido y es contraria a todo tipo de perdón legal por medio del cual se subordine la búsqueda de la verdad y la satisfacción de la justicia a razones de Estado”.

Un gabinete sin brillo para un gobierno opaco

No hay un nuevo gabinete para el gobierno. Kuczynski y Mercedes Aráoz se aferran a mantener con vida un gobierno que está en cuidados intensivos y del que muy pocos quieren formar parte ahora. De la promesa de un gabinete de lujo no queda casi nada y el presidente ha tenido que apelar a amigos, incluido un ex militar cuestionado, reacomodos que no tienen sentido como la designación de Cayetana Aljovín, sin ninguna experiencia diplomática, en la cartera de Relaciones Exteriores, un parlamentario oficialista que no tiene experiencia en desarrollo social, un Ministro que fue ex presidente del Gobierno Regional de Amazonas con denuncias de corrupción y de participación en el asesinato de su propio Vicepresidente,  dos apristas expulsados que le han generado al gobierno una guerra declarada con el APRA anunciada por el propio Mauricio Mulder, y la permanencia de tecnócratas con menores carteles que sus antecesores.

En año y medio el gobierno ha tenido 19 ministros y en este remachado gabinete 8 ministros nuevos han jurado para ser parte del Gabinete Aráoz. La precariedad de este gobierno se evidencia en la precariedad del Gabinete que ha sufrido los embates del fujimorismo sin que el gobierno haya mostrado rebeldía frente al atropello “mototaxista”. El gobierno está lejos de reconciliar el país, incluso está lejos de reconciliarse él mismo con otras fuerzas políticas y mucho menos con el país. Los únicos que le han mostrado gratitud es el llamado “pueblo fujimorista” por la liberación del dictador; sin embargo, eso no significa que el ala dura del keikismo no seguirá torpedeando desde el parlamento al gobierno de PPK. Pese a ello no hay que olvidar que algo une al presidente con el keikismo y el aprismo alanista: la necesidad de bloquear al Ministerio Público en las investigaciones por el caso Odebrecht.

De Pedro Pablo Kuczynski y de su gabinete de la reconciliación uno podría decir lo que Mariátegui dijo una vez de Leguía y de su proyecto de la Patria Nueva: “Un personal senil y claudicante” aquella vez, el Amauta definía al gobierno de Leguía con estas palabras “No hay un solo hombre nuevo en el alto grupo del gobierno. No hay ni una inteligencia joven ni una arrogancia primaveral. Tampoco hay ímpetus de renovación” y esta no es otra cosa más que una repetición perversa en nuestra historia Republicana.

Lo que se viene y lo que nos falta

Frente a un gobierno cada vez más débil se abre un escenario de desconcierto. Ni el gobierno ni el parlamento puede tener respuestas contundentes a la crisis de fondo que ha tocado a nuestra República porque en ninguno de estos espacios de representación política se pondrá en cuestionamiento la permanencia de la República Empresarial que hemos heredado, ni podrían plantearse las políticas que enfrenten problemas como el agrario que ha llevado a miles de productores y productoras de papa a expresar su rechazo a la falta de atención que el Perú tiene históricamente con los campesinos.

Las movilizaciones que continuarán harán eco del descontento ciudadano por la inmoralidad de casi toda nuestra clase política. Pero eso no será suficiente. El Perú urge de inteligencias nuevas, de ímpetus renovados. El activismo de las calles es valioso y hasta conmovedor, es creativo y permite movilizar la memoria, devuelve a los jóvenes a la inquietud, pero no termina de ofrecer salidas a un país que irremediablemente va camino a un periodo de inmovilismo.


A nivel nacional se levantan las consignas de no reducir las movilizaciones a la exigencia de revertir el indulto infame. Se exige también cuestionar y cambiar la Constitución que ha mantenido vivo un sistema corrupto, neoliberal y de privilegios. Se exigen nuevas elecciones generales en un año que ya tenemos a la vista elecciones regionales y municipales. El futuro próximo del país se debatirá entre los reacomodos de las fuerzas políticas en el país en un período que irónicamente se ha llamado “Año del miedo a las declaraciones de Jorge Barata”, que buscará darle al país una salida sin mayores cambios en su estructura, con el peligro de un pacto de impunidad y riesgos de búsqueda de sometimiento del Ministerio Público y el Tribunal Constitucional, y que dependerá sobre todo de la actuación del fujimorismo en este escenario; y por otro lado el grado de incidencia que alcancen las movilizaciones a nivel nacional, es decir, si se desgastan con el paso de los días o si llegan a poner en jaque no solo al gobierno, sino también al parlamento.  

martes, 9 de enero de 2018

EL ENFERMO FUJIMORI

Por: Henry Córdova Bran

El dictador Alberto Fujimori, que condujo una de las dictaduras más corruptas e infames de nuestra República, fue indultado de manera irregular por el presidente Kuczynski. ¿qué tipo de paciente es el enfermo Fujimori?

El dictador Fujimori purgaba diferentes penas por delitos diversos; desde usurpación de funciones a malversación de fondos, desde corrupción a crímenes de lesa humanidad y secuestro. La pena más grande que tenía lo condenaba a pasar 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, por los asesinatos en Barrios Altos y La Cantuta.

El dictador Fujimori fue puesto en libertad antes de cumplir su condena y sin pagar todavía los más de 27 millones de soles que le debe al Estado. La razón de su liberación es un indulto humanitario concedido por el presidente que prometió no indultarlo, por el presidente que negoció su permanencia evitando una vacancia por incapacidad moral, por el presidente que ha demostrado ser un mentiroso crónico, al punto de mentirle a abogados, periodistas, asesores y a sus propios congresistas sobre si estaba en sus planes indultar al dictador; un recuento cronológico del diario La República sobre el proceso que siguió el indulto, desnuda la calidad moral del señor Pedro Pablo Kuczynski y revela su incapacidad moral para seguir siendo presidente de nuestro país. En resumidas cuentas, se indultó al dictador por que se argumentó un grave deterioro de su salud y que las condiciones de carcelería (sin duda una broma de mal gusto, dado que el dictador tenía la cárcel más envidiada del continente) podían agravar su estado.

Las enfermedades del dictador

El diario La República ha mostrado como se fue adecuando las condiciones para que desde el Ministerio de Justicia y desde el Ministerio de Salud se sincronice un escenario favorable al Indulto del dictador. Se sabía que padecía enfermedades propias de su edad, pero en más de una evaluación médica se descartó que este estado de salud ponga en riesgo su vida. Una junta médica en diciembre lo evaluó en tiempo record y con más de una irregularidad. Con ese informe el presidente decide otorgar el indulto humanitario. Once días después del indulto Fujimori salió de la clínica en un estado de salud milagrosamente estable a disfrutar de su libertad en una residencia que alquiló valorizada en 5mil dólares mensuales.

En todo caso, conviene revisar el caso del enfermo Fujimori más allá de los diagnósticos de su médico de cabecera. En efecto, al revisar la biografía de Alberto Fujimori es posible reconocer algunas enfermedades que no son terminales, pero sí crónicas y de las que parece ni la prisión, ni la culpa han logrado sanar.

Una enfermedad que se puede reconocer en Fujimori es una insana adicción al poder; el psicólogo Manuel Nevado, miembro de psicólogos sin fronteras de Madrid, definió que “el poder genera mucha adicción porque te crees omnipotente y omnipresente…piensan que todo gira en torno a ellos y que pueden hacer lo que quieran sin rendir cuentas a nadie, ni siquiera a los de su propio bando. Tienen una personalidad muy totalitaria”. Esta anomalía psicológica en la personalidad del dictador Fujimori pareció verse incrementada al llegar a la presidencia del Perú en 1990, por eso no escatimó en perpetrar la instauración de una dictadura a pesar de haber ganado una elección democrática. La dictadura le permitía hacerse con el control del Congreso de la República y a partir de allí con el control de todas las instituciones del Estado. Fue tan insana la adicción al poder de Fujimori que no le importó torturar a su propia esposa después que ella misma denunciara irregularidades en su gobierno en el año 1992. Esa insana adicción al poder está asociada a una insana adicción a la riqueza, lo cual derivó en la instauración también del gobierno más corrupto de nuestra historia que le permitió un desvío de fondos públicos que se calcula en 6 mil millones de dólares. 

Si bien es cierto mentir u “ocultar la verdad” en la política peruana no extraña a nadie, en Fujimori la mentira ha sido parte inherente de su biografía política. En el caso del enfermo Fujimori, la mentira se encumbra en patología. Mintió el Fujimori candidato sobre la pertinencia de un shock económico que finalmente decretó, mintió con las razones para justificar el Autogolpe el 5 de abril de 1992, mintió en torno a la captura de Abimael Guzmán de cuyo operativo de captura no sabía nada, mintió en las operaciones de la Guerra con el Ecuador, mintió sobre los actos del destacamento militar Colina y avaló sus actos con una amnistía, mintió al estallar el escándalo de corrupción con el vladivideo y montó una mala película de persecución, mintió para fugarse del país y renunciar por fax, mintió en su lealtad hacia el Perú y se reconoció ciudadano japonés para tentar una elección en el senado Japonés, mintió en los diferentes procesos en los que fue juzgado y en los que finalmente fue sentenciado.


Finalmente hay una característica más que podría definir una debilidad en la personalidad del paciente Fujimori: el miedo. En efecto, aquello que ha sido definido como un sentimiento anormal de temor ante un estímulo o una amenaza, la cual es el origen del sufrimiento y que dificulta el funcionamiento. La primera ocasión en la que se manifestó en el paciente Fujimori esta condición, fue el 13 de noviembre de 1992, siete meses después del autogolpe. Aquel día un grupo de militares desarrolló un intento de acción insurgente contra la dictadura para restituir la democracia. Un delator le permitió a Montesinos conocer el plan y ate ello Fujimori corrió a esconderse en la embajada de Japón y no salió hasta que el intento fue develado. La segunda ocasión fue precisamente tras el escándalo de corrupción generalizado del régimen en el 2000 y que lo llevó a huir con engaños y refugiarse, ya no en la embajada, sino en el propio Japón. Al parecer para el paciente Fujimori el Japón es una especie de aliciente a sus temores de enfrentar sus responsabilidades. ¿Lo será nuevamente si una eventual coyuntura lo lleva a enfrentar la posibilidad de regresar a su condición de reo por los crímenes que cometió?

jueves, 28 de diciembre de 2017

El camino urgente de una nueva República PPK Y EL PUNTO DE NO RETORNO

Por Henry Córdova Bran

Pedro Pablo Kuczynski se salvó de la vacancia el 21 de diciembre y tres días después indultó al ex dictador Alberto Fujimori desatando una nueva fase de una crisis política que hemos dicho que no es de ahora y que parece llevar a su pico a la verdadera crisis: el sostenimiento de una República empresarial antidemocrática a la que debemos poner punto final. 

Pedro Pablo Kuczynski no ha liberado a un reo, culpable de delitos de lesa humanidad, culpable de delitos de corrupción (a casi dos mil millones de dólares anuales calcula Alfonso Quiroz el costo de la corrupción durante la dictadura) culpable de desviar fondos de las Fuerzas Armadas para comprar editoriales de diarios, culpable de secuestros y de darle ilegalmente 15 mil millones de dólares a Vladimiro Montesinos. No, Kuczynski no ha liberado a un reo, él mismo se ha convertido en un reo de su propia conciencia.

Y es que para salvar la vacancia el presidente decidió pactar el indulto del Ex dictador Alberto Fujimori, el cual, como ha trascendido en los últimos días, se aprobó en un proceso rápido e irregular. Con este acto Kuczynski ha derechizado aún más su gobierno, sobre todo luego que varios de sus colaboradores en el ejecutivo, en el legislativo e incluso en los medios de prensa estatales renunciaran.

Lo que Kuczynski ha hecho es terminar de mostrar su filiación hacia el fujimorismo, reduciendo los crímenes de Fujimori a “excesos” y “errores graves”, para pedir una reconciliación nacional en base a un discutido indulto humanitario. Pero además Kuczynski abre un nuevo episodio de la crisis política del país.

El botón rojo que presionó el presidente

El gobierno de Pedro Pablo Kuczynski ha sido una constante crisis política producto de una sensación de desgobierno o de gobierno paralelo que enfrentaba al Ejecutivo con el Legislativo controlado por la bancada de Fuerza Popular manejada por Keiko Fujimori. No los enfrentaba dos posiciones ideológicas sobre como debería conducirse el país en materia económica, social, política o simpatías en materia de política internacional; en todo ello fujimoristas y el presidente tienen coincidencias casi absolutas. Los enfrentaban revanchas electorales, ambiciones de poder absoluto, mezquindades propias del parlamento que tenemos. Y en ese enfrentamiento el presidente se mostró endeble, claudicó a su investidura para gobernar y le cedió a Fuerza Popular las victorias celebradas por el grupo Mototaxi, el grupo cerrado del entorno más cercano de Keiko Fujimori, a quien, como hizo notar un audio trascendido de una de sus parlamentarias, poco le importaban los proyectos que beneficiaban a miles de peruanos durante este gobierno, cuando la consigna era promover una continua desestabilización.

En medio de esas puyas rondó siempre el asunto del indulto. El presidente sabía que ese asunto era una carta que podía usar en el momento más necesario. El asunto del indulto y la liberación del Ex dictador se convirtió también en un tema que partía las prioridades al interior de la misma bancada de Fuerza Popular. La figura de Kenji Fujimori creció en torno a este asunto. Se empezó a decir que con Kenji había otro fujimorismo, pero ¿en qué son distintos Keiko y Kenji? Ambos apoyaron y respaldaron el gobierno dictatorial de su padre, ambos tienen serios cuestionamientos de corrupción y vínculos con negocios fuera de la ley, ambos ven la política como la aprendieron del gobierno de su padre. La diferencia entre ambos es el oportunismo de un Alberto Fujimori en libertad, más deseable para Kenji que para Keiko.

El momento de activar este asunto llegó en la coyuntura del pedido de vacancia presidencial del pasado 21 de diciembre. Kenji consiguió salvar al presidente convenciendo a parlamentarios de Fuerza Popular de abstenerse y evitar la vacancia. Kuczynski sabía que una decisión como esta polarizaría el país entre los millones de peruanos y peruanas que respaldan al ex dictador y los millones que han demostrado que el antifujimorismo es una fuerza ciudadana con capacidad de movilización que fue determinante en las dos últimas elecciones. El presidente ha apelado a una reconciliación nacional, pero lo que ha hecho es presionar un botón que puede ser de no retorno. El resultado ha sido el llamado a una movilización permanente de rechazo al indulto y condena de la legitimidad del gobierno de PPK.

Una República con crisis continuas

Hemos dicho que la crisis política y de la democracia en el país no son de ahora. Alberto Adrianzén ha vuelto a mencionar en un artículo en el Diario La República el concepto de República Empresarial que se fundó en 1992 con el inicio de la dictadura de Fujimori y que construyó, a partir de la Constitución de 1993, una arquitectura jurídica que le abrió las puertas a la política neoliberal y con ella a un Estado permisivo frente a las ambiciones del gran capital y que son el origen, no solo de la gran corrupción del caso de Odebrecht, sino de todos los negociados como los beneficios tributarios que dejan al Estado sin millonarias sumas que no pagan empresas grandes de diferentes rubros en el país.

Adrianzén ha mencionado con razón que “si la democracia está en crisis es porque subsiste la República Empresarial”. Eso significa que no basta con cuestionar la legitimidad de un indulto que nos avergüenza como país frente a los deudos y deudas de la dictadura y frente a la justicia internacional; es necesario discutir la continuidad de esta República que tenemos que demandaría una gran movilización nacional por un nuevo pacto por el Perú, la necesidad de una nueva Constitución que sepulte el legado nefasto y criminal de la dictadura.

Los siguientes días serán difíciles para el país. Las movilizaciones en diferentes ciudades tendrán en el indulto su principal motivación. Pero acaso sea necesario en esta coyuntura que nos vuelve a poner en cuestión la discusión del Perú que queremos, discutir los orígenes de una crisis continuada que inició con la caída de la dictadura y que continuó porque nuestra clase política no tuvo la altura para romper con la institucionalidad de esa dictadura pese que la comisión que investigó los delitos económicos de la dictadura recomendó directamente la revisión de la estructura jurídica que favoreció la gran corrupción.


La pregunta seguirá siendo si estaremos a la altura como país desde la clase política y desde la organización social de construir una República distinta a esta que tenemos.

jueves, 14 de diciembre de 2017

ESTA CRISIS DE LA DEMOCRACIA NO ES DE AHORA

Por. Henry Córdova Bran

No sorprende la revelación de los negocios entre las empresas vinculadas al presidente y ODEBRECHT. Lo que preocupa es que hemos llegado a un momento de desencadenamiento de una crisis estructural de nuestra democracia. Y sin embargo esta crisis no es actual, nos viene de muchos años atrás. Vista en el tiempo, la crisis de la democracia que heredamos de los noventa no la superamos, solo cambiaron los actores y las actrices.

Los documentos mostrados por la comisión Lava Jato el último miércoles no hacen más que confirmar algo que sabíamos: que el presidente es un lobista. Lo grave es que el presidente tiene que responder a un evidente caso de conflicto de intereses cuando era un alto funcionario del gobierno de Alejandro Toledo.

Lo cierto es que el último capítulo ODEBRECHT ha desatado una crisis política que pone en el ojo de la tormenta al propio Presidente Kuczynski y que ha precipitado los pedidos de renuncia o de vacancia del presidente. En el momento en el que se escribe este artículo las bancadas en el Congreso de la República se reúnen entre ellas para decidir cuál será su posición. Mientras el fujimorismo plantea la renuncia, el Frente Amplio manifiesta que la figura para la salida de esta crisis es la vacancia del presidente, que Vizcarra asuma la presidencia y que se convoque a alecciones generales presidenciales y congresales en un plazo inmediato.


Mientras tanto aún están pendientes las acusaciones constitucionales contra el Fiscal de la Nación y el Tribunal Constitucional en un intento de acallar las investigaciones por casos de corrupción a Keiko Fujimori y Alan García.

La democracia secuestrada

Si bien es cierto la crisis se hace manifiesta con mayor énfasis cuando el escándalo de la corrupción toca directamente la figura del Presidente de la República, lo cierto es que la revelación de los pagos de ODEBRECHT no sorprende. La historia de Pedro Pablo kuczynski está poblada de vínculos con grandes empresas y negociados que merecen más de una investigación desde sus años como funcionario del gobierno de Velasco, en el que tuvo que huir oculto en la maletera de un auto. No sorprende porque además no es solo Kuczynski, la clase política que nos ha gobernado y la que nos ha querido gobernar tiene, por lo menos, gruesas sospechas de vínculos con la corrupción.

El fin del gobierno de Fujimori debió ser un tiempo de bisagra para la democracia en el país. Hemos recordado en un artículo anterior que tras la caída del régimen de Fujimori una comisión en el congreso presidida por el entonces congresista Javier Diez Canseco investigó los delitos económicos del fujimorismo y encontró que la corrupción del gobierno se erigía sobre una legislación en materia de contrataciones del Estado que era necesario cambiar, tal como se indicó en las recomendaciones del Informe de la Comisión de Diez Canseco. La recomendación señalaba puntualmente la “Revisión en forma integral por parte del Congreso Nacional a través de sus Comisiones Ordinarias, de la Legislación y Normas reglamentarias vigentes referidas a la privatización de empresas públicas en sus diversas modalidades según el Dec. Leg. 674.

El informe de esta comisión se presentó el 2002; sin embargo, esto no ocurrió. Ni se cambió la Constitución fraudulenta de Fujimori, ni se revisaron estas modalidades de contrataciones, privatizaciones o concesiones que en los 90 favorecieron groseramente a las grandes empresas y que en muchos casos fueron parte de la corrupción que, según cálculos de Alfonso Quiroz, le costaba al Perú alrededor de 2mil millones de dólares anuales.

¿Nos sorprende lo de Kuczynski? No. Pero si debiera indignarnos, debiera generarnos una sensación de ¡Basta Ya! Sin que eso nos tape la visión de que es una crisis no de un solo nombre, no solo del presidente, es una crisis estructural que sobrevivió a la marcha de los cuatro suyos, que sobrevivió al gobierno de transición, y a los gobiernos de Toledo, de García, Humala y al actual gobierno, el del endeble ejecutivo de PPK y el del gobierno de facto del Congreso de la República a manos del fujimorismo.

No sabemos si en las próximas horas o en los próximos días, se decida la suerte del presidente, si la presión lo lleve a renunciar o si el parlamento tome la decisión de vacarlo por incapacidad moral, o si se adelantarán las elecciones. Lo cierto es que cualquiera de los escenarios nos introduce a una crisis de representatividad. Quizá nunca más se nos hacen más actuales las palabras de Gonzáles Prada, “En el Perú, en cualquier lugar donde se pone el dedo sata la pus”, para el caso de esta crisis, la pus de la corrupción salta en todas direcciones.

¿Estamos listos como país para asumir y encarar los escenarios que pueden venir? No somos una República de ciudadanos y ciudadanas con vocación política, pero quizá el descontento y la indignación nos lleven a repensar el Perú que queremos, partiendo desde el Perú que no queremos.


viernes, 13 de octubre de 2017

UN VOTO QUE NO GENERA CONFIANZA

Por: Henry Córdova Bran

Hoy, jueves 12 de octubre, mientras escribo este artículo, el Pleno del Congreso de la República escucha a la Primera Ministra Mercedes Aráoz para decidir si le da o no el voto de confianza. Es altamente probable que así sea. Sin embargo, no significa que la crisis política se resuelva de esta manera en medio de un contexto político por lo menos complejo.

Luego de casi un mes de haber sido juramentado el gabinete Aráoz es probable que el parlamento le otorgue el voto de confianza. Durante estas semanas, Mercedes Aráoz se reunió con todas las bancadas en busca de consensos y de bajar la temperatura de la crisis política que desencadenó la salida del gabinete Zavala.

Con el fujimorismo Mercedes Aráoz buscó tender puentes y se reunió con la bancada y con el presidente del Congreso, Luis Galarreta. Luego de ese diálogo desde el fujimorismo y desde la PCM se habló de “iniciar un nuevo capítulo” en la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, que no es otra cosa que entre el gobierno y el fujimorismo.

Con el APRA, con quien Mercedes Aráoz tiene muy buenas relaciones y una cercana vinculación con Alan García, la reunión se dio en un ambiente amigable. Con las otras bancadas tuvo reuniones cordiales y está descontado su apoyo a excepción de las bancadas divididas de la izquierda, del Frente Amplio y de Nuevo Perú, quienes han solicitado incluir en la agenda temas como la agenda indígena, conflictividad social y la problemática del magisterio. Sólo tras las reuniones con las bancadas del Frente Amplio y Nuevo Perú Mercedes Araoz habló de diferencias ideológicas, lo que reafirma que las diferencias con el fujimorismo no son ideológicas sino de poder.

Los retos que se menciona que tiene el gabinete Aráoz son de consenso con casi todas las bancadas. Este consenso tiene que ver con temas de reactivación económica, reconstrucción, salud, educación. También serán parte de estos retos la seguridad ciudadana y el destrabe de los grandes proyectos.

Para Sinesio López, hay una alta probabilidad de que el parlamento le otorgue el voto de confianza al gabinete Aráoz, pero que el fujimorismo, pese a dar su voto a favor, no perderá la ocasión para nuevamente hacer notar su poder de alguna manera.

Una política peruana poco política

Pero Mercedes Aráoz no llega a esta presentación en el parlamento precedida solo de sus reuniones con las diferentes bancadas del parlamento. Hay también un contexto político que aporta poco o nada a un debate real y de fondo. Es poco política nuestra clase política. Esto se advierte fácilmente en las discusiones mediáticas del día a día y que llenan las parrillas noticiosas de nuestros medios de comunicación.

Durante los últimos días algunos hechos tendrán una resonancia seguramente durante la exposición del parlamento. Ya se ha hecho una costumbre entre nuestros parlamentarios y parlamentarias que poco escuchan las largas exposiciones como la que seguramente hará Mercedes Aráoz. Y es que el problema del parlamento es que reduce las discusiones a lo mediático y no a los grandes temas.

Para ello, el propio presidente Kuczynski le ha dado motivos a la bancada fujimorista para empezar una arremetida a la presentación del gabinete Aráoz. Al negarse a ser interrogado por la comisión Lava Jato del Congreso presidido por la fujimorista Rosa Bartra y llamar circo a este tipo de comisiones investigadoras. Allí aparecerán los Becerril, las Lourdes Alcorta, los Salaverry, las Chacón para denunciar a Kuczysnki, haciendo alarde de moralidad y transparencia quienes hacen de estas palabras contenidos huecos y vacíos. No es raro por eso que luego de la negativa de PPK, la lideresa de Fuerza Popular sea citada a la misma comisión y esta confirme su asistencia. Pero seamos sinceros, la comisión Lava Jato la maneja Fuerza Popular y el APRA y más allá de ser una instancia de fiscalización ha devenido en un mecanismo de control político. Obviamente nada se espera de lo que esta comisión pueda preguntarle a Keiko.

Tiene mucho que responder el presidente. Es verdad. Pero no es el parlamento ni esta comisión una garantía para una investigación transparente. El presidente tiene que responder sobre su participación en la concesión de la Interoceánica sur, más aún después que el testigo Juan Monroy Gálvez ha declarado a la Fiscalía que Kuczynski no habría dicho la verdad en sus declaraciones ante el Fiscal Hamilton Castro.

El indulto a Alberto Fujimori continúa siendo parte de la agenda mediática. Se especulaba que, de darse una clasificación al mundial de fútbol del seleccionado nacional, el presidente aprovecharía esa coyuntura para dar ese paso. Pero el tema del indulto ha hecho posible notar algunos matices dentro del fujimorismo. Pese a sus esfuerzos por mostrarse como una fuerza política sólida y disciplinada, hace bastante tiempo que la tienda naranja muestra fisuras. Cada vez se hace más notoria una fuerza albertista, que sigue al ex presidente hoy preso en la DIROES, y una fuerza keikista, leal a la hija del reo Fujimori y jefa de Fuerza Popular.

Uno mira hacia dentro del parlamento y encuentra poca capacidad de debate, pocas ideas, poca perspectiva. El que la presidenta de la Comisión de la Mujer, Maritza García diga una barbaridad como que las mujeres deben cuidar qué cosa les dicen a sus parejas para evitar exacerbar a un hombre normal y desatar la violencia, solo es el triste y deplorable reflejo del nivel de nuestros y nuestras congresistas, y es ocioso hacer un recuento de cada capítulo que hay en el parlamento.


Este Congreso escuchará a Mercedes Aráoz, y es posible que, entre gritos, puyas y una jornada repetida, con los mismos sobresaltos, le termine dando el voto de confianza. Pero los peruanos y peruanas nos preguntaremos una vez más, si este consenso de voluntades y propuestas nos darán la confianza de aquello que la propia Premier ha dicho al inicio de su discurso: ser un país que camina al bicentenario trabajando para ser un país para todos y todas.